El mercado de la alta costura en el Perú es pequeño, solo representaría entre US$6 millones y US$7 millones anuales. Muy pocos pueden acceder a él.
A sus 55 años, Walter reunió a sus dos hijos, de 34 y 29 años, y frente a ellos puso, uno a uno, los regalos que ambos les habían hecho por el Día del Padre y por su cumpleaños: tres corbatas, una taza de Universitario de Deportes, una crema de afeitar, una camisa color mostaza, una cuchilla Swiss Army y una afeitadora. Todos objetos que nunca llegó a usar. La razón de esta demostración tenía un objetivo: pedirles que dejaran de regalarle cosas que nunca iba a usar y más aun, les exigía —según me contó— que pusieran el mismo empeño que mostraban al comprar los regalos para su madre.
Ambos sonrieron y le pidieron algunas sugerencias sobre el regalo que quería para el próximo Día del Padre. Walter no sabía qué responder y no se arriesgaba a decir lo primero que se le viniera a la mente, porque si no ambos volverían a comprar más cosas para el desván. Al final, acordaron que Walter les pasaría por correo una lista de opciones para que sus hijos pudieran escoger.
Tres días después les llegó a sus correos electrónicos la lista. No había televisores, artículos electrónicos, vehículos ni nada por el estilo, la mayor parte la formaban artículos personales (sobre todo ropa y perfumes), muchas de las prendas llevaban marcas “prohibidas” como Versace, Ermenegildo Zegna y Hugo Boss, cuyos precios son para muchos “estratosféricos”.
Lujo en exceso
Carlos del Solar es gerente general de Designers, una tienda multimarca donde perviven en un mismo espacio marcas relacionadas a la divinidad de lo exclusivo: Valentino, Etro Milano, Brunello Cucinelli y Versace. Asimismo, es propietario de la única tienda Ermenegildo Zegna del país. En sus tiendas el término caro está prohibido: “Caro hace referencia a un producto que cuesta mucho más de lo que vale”. Del Solar prefiere utilizar el término costoso, y la mayoría de sus artículos, para nuestra humilde opinión, sobrepasa el significado de esta palabra, con trajes cuyas etiquetas superan los US$2.000 y camisas que llegan a la friolera de US$430. Estando en ese espacio, sentimos lo mismo que creemos sentirán los hijos de Walter cuando vayan de compras, que sus sueldos no son tan poderosos como creen.
Los precios hacen exclusivas estas prendas. Según Del Solar, sí existen los clientes que pueden acceder a estos artículos de lujo en Lima. Son aquellos que buscan los detalles que solo ofrecen estas marcas de alta costura. “No se trata de compras por impulso, se trata de compras planificadas”, revela.
El gerente general de Plaza San Miguel, Gonzalo Ansola, no cree que haya un mercado de lujo en el país. Refiere que el público comprador de este tipo de marcas lo hace en el extranjero, “aprovecha un viaje para comprar estos productos”. Ansola, que también fue ejecutivo en el Jockey Plaza, sostiene que estas marcas suelen ir a mercados en donde abren tres o cuatro tiendas a la vez porque solo así consiguen equilibrio en sus cifras.
Sin embargo, se sabe que el mercado de lujo no es uno que exija tráfico de gente como es el que suele convocar un centro comercial. Según Del Solar, tres clientes suelen salvar el día en la tienda Ermenegildo Zegna, sobre todo cuando hay trajes cuyos costos están entre S/.6.500 y S/.11.000.
Un operador del centro comercial del Jockey Plaza, que prefiere no ser citado, comenta que en la medida que haya más marcas inundando el mercado, la gente siempre va a buscar exclusividad y esa diferencia la pueden hacer los precios. El mercado de prendas de lujo está estimado entre US$6 millones y US$7 millones al año. Según Carlos del Solar, esto es una pequeñez considerando que solo una tienda Ermenegildo Zegna en Sao Paulo factura US$10 millones.
Un dato más, Del Solar dice que el 7% (que no suman más de 20) de sus clientes sostiene el 70% de sus ventas. La mayoría son empresarios peruanos, quienes no solo buscan prendas de lujo sino un servicio de lujo. “A veces nos piden abrir los domingos y nosotros accedemos”, refiere.
El mercado podría apuntar a crecer. El ejecutivo prevé que en los próximos años se generará una calle de marcas exclusivas y de lujo en Lima, incluso la que se perfila para ello es la calle Dasso, en San Isidro. Del Solar cree que considerando que el país demuestra signos de estabilidad y crecimiento en los próximos años, se tendrá al menos dos marcas más (aparte de Ermenegildo Zegna y Hugo Boss) vendiendo prendas de alta costura.
Colofón
Los hijos de Walter ya se sinceraron, apenas podrán comprar una corbata o calzoncillos de las marcas que les pide su padre, jamás una camisa o menos unas zapatillas Hugo Boss de S/.1.707 que también están en la lista. Son precios y privilegios que a veces ni el amor filial logra comprar.
Más datos
- Interesadas en entrar al país
- Muchas tiendas de moda y alta costura del mundo han anunciado su arribo al Perú, pero pocas lo han concretado hasta el momento.
- Emporio Armani (una de las marcas del diseñador italiano) es una de las que estarían dando vueltas por Lima. Incluso habría estudiado la posibilidad de otorgar en franquicia su marca en Lima.
- Louis Vuitton, la marca de artículos de cuero, también habría visitado el mercado peruano. Según su modelo de negocio, no suele otorgar en franquicia su marca.
Por: Manuel Marticorena Solís
Fuente: El Comercio




