En los últimos 10 años el consumidor peruano se ha sofisticado. Es más exigente al tomar una decisión. Se nota, si vemos la publicidad de hoy versus la de hace una década. Ya no tenemos tantas campañas sin argumentos, basadas en pegarnos un jingle, o a lindos modelos que dicen que esa marca cambió su vida. Habrá funcionado en una época, pero hoy ya no.
El consumidor de hoy se informa, exige argumentos claros y contundentes. ¿Por qué te debo escoger a ti? ¿Qué te hace único? Y las marcas están actuando al nivel de las exigencias. La investigación, la estrategia, la relevancia de cada mensaje y la credibilidad son ahora fundamentales para persuadir. Tenemos un consumidor exigente. ¡A buena hora!
Pero, paradójicamente, hay una elección en la que no medimos con la misma vara. A la que no le hacemos las mismas preguntas: ¿Por qué tú y no el otro? ¿Qué me propones que me sea relevante? Hablo de la elección más importante, la de los candidatos a nuestro distrito y país.
Leo las encuestas y no entiendo cómo hay tantos ciudadanos decididos si todavía no hemos escuchado un debate de ideas, propuestas, planes. Nos movemos como el consumidor de antes, por simpatías, por inercia, por lo que me dice la encuesta.
Así como las marcas cambiaron su discurso y ahora son más relevantes, persuasivas e innovadoras, nuestros candidatos deben esforzarse en proponer más y no en destruir al contrincante. Pero más importante aun es que nosotros como consumidores apliquemos la misma exigencia a esta elección. Informémonos. Analicemos. Escojamos el mejor "producto". ¿Acaso cuando compramos un detergente escogemos el menos malo? Elijamos el mejor y tendremos un Perú más limpio y brillante.
Por: Alberto Goachet
Fuente: El Comercio




