A lo largo de un siglo, Corporación Lindley siempre tuvo sus objetivos claros: satisfacer a sus clientes y consumidores; y contar con la mejor tecnología industrial, de sistemas e información. Al margen de las estrategias de producción y comercialización, el secreto de una gestión ganadora radica en el capital humano. A continuación, cuatro consejos para que una empresa familiar tenga éxito.
El activo más importante de la empresa es el capital humano.
Una política de "puertas abiertas" permite sintonizar con el sentir de nuestros colaboradores. Los gerentes y jefes deben ser un ejemplo para todos, ya que son ellos verdaderos artífices de un buen clima organizacional y los responsables directos del desarrollo y crecimiento de las personas a su cargo. La meta es que cada jefe se convierta en un líder de capital humano para su gente.
Establecer imperativos estratégicos que guíen la gestión de RR.HH.
Es en torno a estos imperativos que se agrupan todos los procesos de la empresa, como gestión del desempeño, gestión del talento, gestión de las relaciones laborales, gestión del conocimiento, gestión del clima organizacional, gestión de las comunicaciones internas, entre otros.
La finalidad es potenciar al capital humano como base de un crecimiento rentable, sostenible y sustentable. Lo ideal es convertir a la empresa en el mejor lugar para trabajar; lograr una organización de alto desempeño; contar con talento de clase mundial y consolidarse como una empresa socialmente responsable.
La gestión de capital humano debe impactar en un crecimiento sustentable.
Esto se logra gracias a las prácticas de responsabilidad social empresarial. Es necesario que dichas prácticas se orienten a los grupos de interés de la empresa.
Sustentar su accionar sobre la base de su cultura y valores organizacionales.
Valores como servicio, pasión por la excelencia, orientación a resultados, trabajo en equipo y respeto, son claves para que su empresa familiar alcance el éxito.
Por: César Luza Elías
Fuente: Gestión




