En el mundo del trabajo diario tiene dos opciones básicas: trabajar para otros o emprender su propio negocio. Ambas elecciones tienen ventajas y desventajas, pero nada se compara con la ilusión de ser su propio jefe.
Si está pensando ser un emprendedor (o ya empezó) y abrir su propia empresa, aquí hay algunas sugerencias basadas en la experiencia.
Busque una idea simple
Para empezar en el mundo de los negocios lo primero es que tenga una idea simple y clara de qué tipo de empresa desea instalar y dirigir.
La mayoría de personas complican la etapa de encontrar la idea haciéndose demasiadas preguntas o tratan de encontrar la noción innovadora que cambiará el mundo, pero lo más frecuente es que las mejores percepciones van apareciendo conforme empieza a trabajar y a aprender de sus errores.
Piense en grande
Empiece por determinar sus objetivos y póngase plazos para lograrlos. Si bien debe tener fines concretos y alcanzables para el primer año, fíjese una meta alta a unos diez años.
Muchos preferimos no ponernos metas, pues le tememos al fracaso, pero la ausencia de fines lleva al ostracismo, a la inercia y por último a la frustración; así que no tema definir claramente qée va a vender, a quién quiere como cliente, cuánto necesita para empezar su negocio, entre otros factores.
Empiece en pequeño
No todos los negocios tienen que empezar en grande, de hecho la mayoría de empresas exitosas empezaron en pequeño. Lo ideal es reunir un pequeño capital para empezar sin deudas, pues si le va mal al comienzo (lo cual es casi fijo) no tendrá que enfrentar al que le prestó dinero.
Cuando logre desarrollar un mercado y sus ventas tiendan a crecer, tendrá que invertir más capital y para obtenerlo deberá o prestar al banco o conseguir un socio; si su negocio está bien orientado y tiene cifras atractivas no le será difícil atraer capital; de allí la importancia de empezar en pequeño y crecer de manera organizada.
Planee, pero haga algo concreto todos los días
“No hay mejor teoría que una buena practica”. Esta bien que haga planes, pero en algún momento debe empezar por hacer algo concreto. No espere el momento perfecto, ya que no existe. Además, mientras antes empiece, mejor, pues así tendrá más tiempo para aprender de sus errores. Póngase como tarea hacer todos los días algo concreto que le permita avanzar hacia su meta.
Muchos tardan en ingresar al mundo de los negocios porque analizan demasiado y terminan encontrando razones para no concretar sus planes.
Cuide el flujo de caja
Una regla básica del negocio pequeño es no gastar más de lo que ingresa. Puede tener muchas ideas, pero para ir concretándolas necesita ir generando un pequeño excedente positivo, hablando claro, sea conservador en sus gastos y cuide el efectivo.
Quien entra al mundo de los negocios debe darse cuenta que hay que sacrificarse y reducir los gastos innecesarios. Aquí es bueno que, desde el inicio, tenga una relación profesional con un buen contador, el control de las cuentas, costos, márgenes e impuestos puede decidir su fracaso o éxito empresarial.
Tenga fe
Probablemente el elemento más importante para quien se dedica a los negocios es la elevada confianza en sí mismo. Esta confianza es el resultado de la fe en algo superior y el absoluto convencimiento de que si persiste tendrá éxito a la larga, pues solo fracasa el que deja de intentar.
Fuente: Instituto Peruano de Marketing




