La ética en los negocios ha sido siempre un requisito indispensable, ya que, sin un mínimo de confianza, es imposible llevar a cabo una transacción en la que recibamos un bien o servicio, o en la cual dejemos nuestro patrimonio en manos de algún tercero con quien celebramos un pacto o convenio. En ese sentido, las empresas están poniendo su reputación en riesgo al no tener seguridad de que los sistemas y procesos vayan de la mano con su conducta ética.
Un estudio realizado por Pricewaterhouse Coopers (PwC), que investiga las causas de los delitos económicos y la forma en que estos afectan los negocios, reveló que estos delitos continúan siendo un serio problema que afecta a las organizaciones alrededor del mundo.
Según los encuestados, el 52% utiliza la auditoría interna para proporcionar garantía de ética en los negocios, sin embargo, solo el 8% utiliza los servicios de una firma independiente para este mismo propósito. Más preocupante aún: 22% de los encuestados admitió no tener ninguna auditoría de procesos en marcha.
Esto plantea algunas preguntas fundamentales que tanto la gerencia como el directorio deberían hacerse:
- ¿Tenemos la seguridad de que la organización esté trabajando en ello e incorporando algún estándar de ética coherente?
- ¿Sabemos si los procesos, procedimientos y controles para gestionar los riesgos éticos han sido diseñados y se encuentran funcionando de manera efectiva?
- ¿Tenemos un adecuado marco de gobernabilidad y comportamiento para facilitar el buen juicio por parte del personal?
Existen una serie de razones por las que la organización desea buscar seguridad sobre los sistemas y los procesos de apoyo interno a su lucha contra el soborno y la corrupción. Así, una adecuada evaluación de la fortaleza y cumplimiento de todos los elementos que comprenden el ambiente ético ayuda a identificar áreas de mejora.
El estudio describe algunos de los motivos por los que las empresas están empezando a buscar seguridad en esta área, incluyendo:
- Mayor credibilidad interna y hacia los grupos de interés externos.
- Validación de la existencia y el diseño de los sistemas y los procesos de apoyo al programa de cumplimiento.
- Restauración de la confianza del mercado tras el descubrimiento de un incidente vinculado a un soborno.
- La evidencia del cumplimiento de los requerimientos de carácter voluntario e iniciativas de la industria.
En resumen, hoy en día existe una tendencia creciente en las empresas por contar con sistemas y procesos robustos que permitan identificar y corregir situaciones que pudieran afectar su reputación y, como consecuencia, el valor de su negocio. Una evaluación independiente puede ayudar a la organización a confirmar y realzar su reputación de ser un negocio comprometido con los estándares elevados de integridad y transparencia.
Por: Fernando Gaveglio
Fuente: Gestión




