El cuerpo humano es nuestro vehículo personal que nos permite lograr las metas en la vida. Sin embargo, muchas veces no observamos los desequilibrios que sufre. Esto nos trae consecuencias graves de salud, como cansancio extremo, estrés, dificultad para dormir, sensación permanente de infelicidad o angustia, caída del cabello, gastritis psicosomática, dolores de cabeza por tensión, entre otros.
En ambientes tensos como los actuales, las buenas relaciones interpersonales son más difíciles de conseguir. Una persona con estrés, al enfrentar una situación complicada, soltará su ira en la persona que está enfrente.
Según estudios, cuando tenemos una “respuesta de estrés” se acelera el metabolismo, aumenta el ritmo de los latidos de corazón y sube la presión arterial. Esto perjudica nuestra salud y nos impide pensar y analizar las situaciones detenidamente. Nos llenamos de emociones negativas y nos es muy difícil de salir de ellas.
Nosotros tenemos un diamante no valorado que puede mejorar considerablemente el equilibrio en nuestra vida: la respiración. Cuando nuestra mente está inmersa en emociones negativas, debemos liberarla con ella.
Estar consciente de la respiración nos permite desapegarnos de los estímulos, viendo las cosas positivamente, con calma y tranquilidad. ¿Cuántas negociaciones, contratos y reuniones de directorio se frustran por reacciones agresivas de sus participantes?
Cierre los ojos durante unos minutos. Desarrolle una respiración profunda y lenta y concéntrese sólo en ella, y verá cómo empieza a sentir la “respuesta de relajamiento”. Sentirá que elimina tensiones y preocupaciones. Encontrará paz y se conectará consigo mismo.
Cada vez es más difícil obtener equilibrio en nuestra vida. El entorno cambia muy rápido; esto genera estrés, inseguridades y miedos entre las personas. Vivimos estresados por los problemas y creamos un círculo destructivo de preocupación. Rompemos ese círculo vicioso cuando encontramos la calma dentro de nosotros mismos.
Reservemos un espacio diario en nuestras vidas para dejar de pensar y entrar en silencio. Hay varios estudios científicos que demuestran que el “no pensar” durante unos minutos diarios aumenta la salud y reconforta el cuerpo.
Existen adicciones que pasan inadvertidas, que pueden dañar nuestro equilibrio y mermar nuestra felicidad. Según Stephen Covey, la urgencia es una adicción común en las personas, y en las empresas. Si usted es como muchos ejecutivos, buscará desesperadamente terminar un proyecto para comenzar otro, y así continuar trabajando con la misma urgencia.
Vivir en urgencia tiene diversas consecuencias negativas, como estrés, desequilibrio y angustia. Pero como toda droga que genera adicción, también tiene una serie de gratificaciones: nos hace sentirnos útiles, necesarios e importante, y nos ayuda a escapar y olvidar realidades duras como los conflictos personales y los problemas familiares.
En el mundo empresarial, el éxito de una gestión se refleja en la cantidad de dinero obtenido. En la vida, el éxito se refleja en nuestra paz y felicidad.
Por: Óscar Rodríguez Vargas
Fuente: El Peruano




