Un grupo de madres de familia de El Agustino mejoró sus ingresos vendiendo ropa hecha con telas ‘shipibas’.
Hace diez años, en el Día de la Madre, un grupo de señoras que llegó a El Agustino, proveniente de Estados Unidos, para dictar cursos en un centro de integración infantil, le propuso a Dionisia Ramos iniciar su negocio propio.
–¿A qué te dedicas?, le preguntó una de las extranjeras.
–Sobrevivo con el Vaso de Leche y los Comedores Populares, le respondió Dionisia.
Fue así que la llevaron al mercado indio de Miraflores y le preguntaron si podía hacer los productos de artesanía que ahí se vendían. Ella aceptó el reto y utilizó sus conocimientos de bordado para hacer sus primeras muestras de pulseras y gargantillas.
Más pedidos.
“Luego me mandaron a hacer carteras de macramé (nudos decorativos) y a la señora le gustó. Entonces me pidió que busque a vecinas de mi confianza para que empezarán la producción de confecciones, como bolsos, monederos y otras prendas”, recuerda Dionisia.
“Yo soy de Vilcashuamán, Ayacucho. Vine a Lima a los 7 años, huérfana de madre, y me puse a vender frutas con mis tíos. Mi primer hijo lo tuve en el año 1987. Mi casa en El Agustino era de esteras”, nos cuenta esta madre de familia.
Luego de juntar a cinco compañeras que contaban con máquinas de coser, empezaron a producir los pedidos que les hacía una red de ONG de Comercio Justo. Dionisia nos comenta que dos veces al año tienen pedidos para exportar a Estados Unidos, Italia y Canadá. Por la última orden recibieron US$9 mil.
Van creciendo.
“Gracias a estos ingresos he podido mejorar mi vivienda y ahora ya está toda construida, le doy una mejor educación a mis tres hijos y ya dejamos el comedor popular. Cuando no hay pedidos me pongo a vender jugos”, asegura.
Hoy, el grupo se abastece de una productora de telas ‘shipibas’ para diseñar y confeccionar diferentes productos que son vendidos en la tienda ‘Arte y Café’, en Miraflores. Las otras señoras que forman el grupo de Dionisia son María Castro, Eleuteria Rameres, Ester Huaringa y Rita Cholán.
Ellas consideran como uno de los factores de su éxito el hecho de nunca haber fallado en un pedido. “Hemos trabajado las 24 horas para cumplir las órdenes grandes. Por eso nos siguen comprando”, afirman. ¡Feliz día!
Por: Rudy Palma
Fuente: Perú 21




