Hoy en día, los niños ejercen una tremenda autonomía y poder de decisión en el consumo. Ellos exigen tener participación en las compras de la familia. Sin embargo, no es fácil atraer su atención. Ya que tienen acceso a abundante información sobre los últimos productos y servicios, atenderlos es todo un reto para los profesionales del márketing.
Los niños constituyen un mercado atractivo que debemos considerar y estimar. Es necesario tratarlos con mucho cuidado y ética, ya que ellos serán los consumidores adultos de mañana, y nos conviene, a nosotros y a la sociedad, que aprendan a elegir bien los mejores productos.
Son importantes no solo por el consumo que puedan generar, sino porque cada día toman más decisiones de compra y hasta se convierten en fuentes de recomendación de productos para sus padres. Al ser sumamente sensoriales y con gran apertura hacia lo novedoso, son muy buenos comunicadores de la publicidad y de las promociones en sus familias. Por ello, además de los productos dirigidos a su propio consumo (golosinas o juguetes), también se puede aprovechar promociones para niños cuando se quiere vender bienes para adultos. Por ejemplo, un detergente que viene con un juguetito. El objetivo será que los padres sientan que logran dos objetivos: un buen producto y, además, su hijo estará contento.
Las marcas también pueden tener buenos resultados enfocándose en los niños, si se piensa en el futuro. Así, una marca que se dirige al doble target (público objetivo) de padres e hijos podría crear, a través del tiempo, vínculos emocionales fuertes que abrirán paso a consumidores fieles a la marca (la leche que tomé desde niña se la daré a mi hijo).
- El márketing infantil puede dividirse en tres grandes públicos: infantes de 5 a 8 años, tweens de 9 a 11 años y adolescentes de 12 a 16 años.
- Los niños son quienes deciden las compras en varias categorías. Por ejemplo, ellos eligen las marcas para las golosinas. También escogen los productos de entretenimiento.
Fuente: Perú21




