El Diccionario de la Real Academia define al "emprendedor" como aquel "que emprende con resolución acciones dificultosas o azarosas". Dos puntos llaman la atención: que quien emprende no enfrenta una tarea fácil, pero lo hace resueltamente, dispuesto a vencer obstáculos. La definición de empresario es bastante distinta: fuera de las relacionadas con concesiones públicas o espectáculos, las definiciones más relevantes para nuestro análisis son: "patrono" o "titular propietario o directivo de una industria, negocio o empresa".
Pensando que la distinción era más bien forzada (por cuanto todos hacen empresa), entiendo ahora que, desde su propia perspectiva, el "emprendedor" se siente distinto frente al dueño o al gerente de una empresa mediana o grande. Y así asume que debe ser visto por los demás: al empresario se le identifica con la propiedad y el poder; al emprendedor, con la creación y el dinamismo. Aunque, en muchos casos, las diferencias sean sutiles e incluso arbitrarias, empresario es quien ya está allí. Emprendedor es quien se enfrenta a las dificultades que el inicio de toda nueva empresa representa.
Un amigo, que empieza un negocio de importación y comercialización de productos japoneses, recibió un correo con el siguiente texto:
Estimado Juan,
Para informarte que la nave LIBRA NITEROI no terminó operaciones en el puerto del Callao por la congestión portuaria.
Lamentamos los inconvenientes generados, que escapan de nuestro control.
Adjuntamos mensaje de la línea.
Evidentemente, su producto no llegó a tiempo, no pudo cumplir con sus clientes y no le quedó más remedio que asumir costos que no tenía previstos. Casos como este ponen en evidencia esa diferencia que no siempre queremos aceptar entre empresarios y emprendedores: el emprendedor pocas veces tiene los recursos para negociar con proveedores, clientes o Estado, y está más expuesto a factores que no puede controlar.
Es por eso que para este grupo, pequeña empresa o emprendedores, como queramos llamarlos, la agenda de competitividad del país es especialmente importante.
Y es por eso que cuando hay una iniciativa para invertir US$ 1,300 millones o US$ 1,900 millones en el puerto, es inaceptable que el Gobierno decida "consultar" no se sabe a quién.
Quien está en el Gobierno debe asumir que las decisiones correctas no son siempre populares.
Pero nadie dijo que gobernar fuera fácil.
Por: Patricia Teullet
Fuente: Perú21 - 28/02/2010




