Día cero: En una arranque de dispendio total decido enrolarme en el ejército de atletas que muchos pretenden ser y pago por una membresía en un gimnasio. Es un sacrificio físico y económico: reviso mi billetera y no alcanza, así que estrenaré mi tarjeta de crédito, que tras 200 llamadas decidí aceptar de muy mala gana.
Son 800 soles, la tarjeta se desliza y yo firmo, ese es el binomio de nuestro siglo. Todo en una sola cuota.
Día uno: Cola en el banco. Antes que todos me acelero a pagar la tarjeta de crédito, no quiero moras, no quiero cargos, no quiero problemas y sobre todo no quiero llamadas. Esa es mi lógica.
Día dos: Aún muy lejos del cuerpo perfecto, y a punto de admitir que el gimnasio no salvará una acumulación de años de excesos de todo tipo, recibo una llamada es del banco: tengo una deuda a propósito de mi tarjeta de crédito.
- Buenas tardes señor, usted nos debe S/. 45
- Mmmmmmmmmm
- El ITF generó un cargo, esto a su vez el pago del porte de la tarjeta y como ya pasaron dos meses se ha generado un interés en total son S/. 45
- Mmmmmmmmmmmmmm - esta vez con más preocupación
- Puede usted acercase a una de nuestras agencias a realizar el pago - que tenga usted un lindo día.
Día tres: Estoy en la agencia del banco, no entiendo nada. Yo pagué, pero debo S/. 45, la cajera me alecciona. El problema es de lenguaje y no de finanzas.
- Señor, usted dijo que quería cancelar toda la tarjeta.
- No, yo dije vengo a pagar.
- Allí está el error, como usted no dijo eso, le dejaron el ITF y eso generó la cuenta.
Intento explicarle por varios minutos, que no sabía que debía S/. 45, que nunca ha llegado un estado de cuenta a mi casa, que no soy un deudor. Y que hasta ese momento creía que me expresaba claramente. Nada la convence y debo pagar. Ya pagué. "Mí no entender nada". "Que tenga un feliz día", recibo de respuesta.
Día cuatro: Estoy en otra agencia, del mismo banco, en una acto de masoquismo, he regresado, esta vez a pagar mi teléfono. La cajera es amable realizo la consulta por aquella oscura operación que nunca entendí. Ella me dijo que puedo interponer una queja, lo cual hice.
Día cinco: Mi queja procedió. Tengo un saldo a favor de S/. 25; pero mi estado de cuenta es un documento que aún no veo No sé a donde es enviado y asumo que como yo muchos pasan por este gris camino.
Colofón: Hay un lenguaje particular en los bancos y en todo lo vinculado a las tarjetas de créditos, existe una clase muy particular de español donde "pagarlo todo"; no significa pagarlo todo y donde "que tenga un feliz día", significa: "llore en otro lado, su plata es nuestra"
En acto de exorcismo sugiero liberarse y contar algunas de las más penosas penurias que hemos vivido junto a ese plástico elemento que es la tarjeta de crédito.
Por: Raúl Castro
Fuente: Gestión




