Daniela es la típica chica que se enamora profundamente de un hombre, quien suele pagarle tanto amor con "cierto cariño". Daniela es una romántica, de esas mujeres que están más enamoradas del amor que de cualquier hombre. Así que cuando un chico muestra algo de interés por ella, lo primero que hace es caer en todos los clichés de lo que no se debe hacer.
Ella siempre es la primera en decir te amo, y en colmarlos de regalos, festejando el aniversario de la primera semana después de la primera cita, el primer mes, la primera salida al cine, el primer beso... es una detallista innata, pero lo que en principio parecería algo bueno ha terminado por convertirse en su propia condena. Daniela siempre se enamora más de los hombres que ellos de ella, por alguna razón no puede pensar en una relación en la que la amen igual que como ella ama. Al final pasa la vida sufriendo porque termina alejando a cada hombre que pasa por sus manos, ahogándolos con demasiado amor y sin dejar que ellos puedan quererla. Para ella es como una competencia que siempre gana, "ella siempre va a querer más". Su caso es tan grave que incluso piensa que no es nada sexy que un hombre se enamore perdidamente de ella.
El problema con esto es que las relaciones de Daniela siempre terminan pronto y mal. Cuando estás en una relación donde alquien quiere más que el otro, eso no puede acabar bien. El que quiere menos termina por aburrirse y buscar algo más, sin importar cuánto empeño ponga el otro. Daniela no comprende que una relación de pareja debe ser eso "pareja", de iguales. El amor se da y se recibe igualmente para ambos lados.
Según Jenniger Oikle, una coach de citas, y fundadora de la página web MySoulmateSolution.com, es normal que en una relación nueva una persona sienta que está más enamorada que la otra, mientras que al otro le toma un poco más de tiempo ponerse a tono con ese sentimiento. Pero si esta situación dispareja se alarga más de tres a seis meses la relación no está destinada a durar.
Para Oikle, por eso es importante darse a desear. Para algunos es un consejo antiguo, un cliché quizá, pero para otros es sabiduría popular. Esto impide irse de boca para terminar dándose de nariz contra el pavimento, limitar las llamadas por teléfono, no mensajear o mandar emails todo el tiempo, y a veces incluso esperar a que ellos den el primer paso para decir "te amo". Es este juego de estira y afloje el que hace que un hombre te vea como un reto y busque seducirte, aun si en el fondo tu ya sabías que querías tener tres hijos y envejecer con él.
Esto no significa que no debas mostrar tus sentimientos, simplemente es darle la oportunidad que se interese por ti tanto como tu por él. Si Daniela supiera hacer esto en vez de irse de bruces contra el amor, sus relaciones hubieran sido menos tormentosas para ella, y también para sus galanes que siempre terminan corriendo en busca de algo de aire que respirar cuando al principio mostraban genuino interés.
Dar a un hombre suficiente espacio, aun si sientes que estás más enamorada de él que él de ti, es la clave para permitir que se acerque, si no lo hace entonces ya sabes que no es el indicado. Como dice el dicho "A fuerza no entran ni los zapatos", aun si la fuerza aplicada es la del detallismo exacerbado y el amor regalado.
Y tú, ¿alguna vez te has sentido más enamorada de un hombre que él de ti? ¿Cómo has hecho para que su sentimiento se igualara al tuyo? ¿Crees que una relación en la que uno da mucho más amor que otro puede durar mucho?
Por: Eugenia Correa
Fuente: Guía de Supervivencia




