Una realidad ingrata suele asaltar a los adolescentes cuando faltan tres meses para que termine el ciclo escolar: el boletín de calificaciones con más rojos de los deseados. Y la urgencia por levantar los aplazos justo cuando se empieza a sentir en el cuerpo la fatiga de un año repleto de responsabilidades.
Miedo al examen, miedo al fracaso, miedo a ser castigado, miedo a desilusionar a los otros y a desilusionarse de uno mismo…. Un cóctel difícil de digerir.
Como si todo esto fuera poco, otro frente de tormenta se hace presente: los padres. Molestos por el panorama escolar, suelen exigir más que acompañar. Y la angustia que esto provoca, lejos de ayudar, sofoca, traba, estresa. Debilita.
¿Cómo pedirles ayuda? ¿Cómo aprender a organizarse para “no morir en el intento”? ¿Cómo superar el miedo al examen?
- Lo primero es emitir el S.O.S lo antes posible. Postergar las “malas noticias” no las hará desaparecer. Y siempre es mejor tener tiempo a favor para poder prepararse. Por eso, conviene avisarles a los padres y pedirles ayuda (desde que nos tomen lección para ver cómo va nuestro repaso hasta que nos puedan organizar algunas clases particulares con profesores especializados).
- Una vez que está en marcha la preparación, sí o sí hay que demostrar dedicación y esfuerzo, si no se quiere ser víctimas de la “marcación cuerpo a cuerpo” a la que pueden someter los padres.
- Para organizarse hay que fijar prioridades de acuerdo a las fechas de los exámenes y a las dificultades de cada materia. También hay que reunir todo el material de estudio necesario. Muchas veces ayuda agendar encuentros con compañeros que tengan que rendir las mismas asignaturas y consultar a otros que ya lo hayan hecho (preguntarles desde el estilo del docente a la hora de examinar hasta los temas más importantes a tener en cuenta).
- Si de superar el miedo al examen se trata, aconsejo: valorar el conocimiento personal adquirido durante los días de preparación (no compararse con otros) y ser conscientes de que el profesor no evalúa personas sino procesos de aprendizaje.
Por eso, y aunque la suerte no te acompañe en el primer intento, es bueno recordar que de todas las experiencias se sale más fuerte. Y que siempre habrá otra oportunidad para poner en juego lo aprendido.
¿Cuál es tu secreto para encarar un examen?
Por: Adriana Balaguer
Fuente: Desesperadas




