Las clases han despegado y se impone establecer un área de estudio que facilite el rendimiento. Defina el estilo y las necesidades para cada etapa.
Desde que empiezan a plasmar sus primeros garabatos en el papel es ideal establecer cerca de su área de juegos una zona en la que sentarse a contemplar sus primeros cuentos y a pintar sus primeros libros de colores.
En esta etapa es ideal colocar una mesa o repisa no muy alta que le sirva para compartir esas horas de ocio en las que necesita poca concentración. El plástico suele ser el material ideal para este momento. Se limpia fácilmente con lo que las posibles manchas de lápices de colores desaparecen en un instante. Evite los diseños con aristas para que los daños sean menores en caso de tropiezo. Las formas redondeadas son las ideales cuando los niños son pequeños.
Según va creciendo querrá compartir alguna noche con amigos. Confíe en los diseños de cama nido así podrá disponer de una cama extra para esas primeras noches de fiesta y tareas del colegio compartidas.
Los adolescentes necesitan un espacio definitivo en el que trabajar, en el que a los libros y cuadernos se suma la computadora como elemento complementario.
A partir de ahora la orientación de la mesa es fundamental, las horas de estudio aumentan y hay que preservar la vista. Es conveniente que la mesa esté orientada hacia la luz natural, pero que la pantalla del ordenador no perciba sus reflejos.
Los tonos naturales y mates son la elección más acertada para eliminar brillos y reflejos y combinan con cualquier tipo de decoración. Opte por un tamaño que esté equilibrado con el espacio.
Vigile la silla de estudio. Su hijo debe de tener espacio suficiente para cambiar de postura con facilidad y al mismo tiempo tener la espalda bien colocada y descansada, una mala postura al sentarse suele provocar problemas en la columna.
De rienda suelta en la decoración a su hijo. Si se siente cómodo en su habitación el rendimiento escolar será mayor.
Por: Inmaculada Tapia
Fuente: EFE




