Julieta is alive. No se trata del grafiti con aerosol de un romántico empedernido, sino de un hecho fehaciente. La protagonista de Romeo y Julieta –esa enorme tragedia de William Shakespeare– sigue viva en Verona, Italia. Por su vigencia literaria, pero también gracias al trabajo efectivo del Club de Julieta, una asociación de voluntarios que responde de puño y letra las cartas de amor que hombres y mujeres de todo el mundo le envían por correo postal y mail. O que, incluso, dejan en las paredes de su casa –muchas de ellas pegadas con chicle–, entre las piedras de una edificación del siglo XIII que se presume habría pertenecido a la familia de Giulietta Capello, la joven real que, en teoría, inspiró la ficción. Cientos de personas la visitan todos los días en bulliciosos tours, para sacarse la foto de rigor: ella asomada al balcón y él debajo, brazo en alto, en pose de hacer la típica declaración de amor.
Si bien el club fue fundado en los ‘70, su existencia saltó a la fama hace apenas unos días, al estrenarse el film Cartas a Julieta, cuya historia está inspirada en ese llamativo intercambio epistolar entre gente de carne y hueso y el mito viviente. Protagonizada por pesos pesados como Amanda Seyfried, Gael García Bernal, Vanessa Redgrave y Franco Nero, la película promete amor en dosis letales para escépticos: la búsqueda de un antiguo romance a través de la carta que una mujer –entonces adolescente– le envió a Julieta 50 años atrás, genera una aventura con condimentos diversos y paisajes increíbles. Fueron las hermanas Lise y Ceil Friedman quienes en 2006 escribieron el libro que dio lugar al guión, luego de enterarse de la labor del Club di Giulietta. Para las productoras del film, Ellen Barkin y Caroline Kaplan, el libro terminó de impulsar la curiosidad ya despierta por un disco de Elvis Costello y The Brodksy Quartet editado en 1993 –The Juliet Letters– en el que cada tema es una carta y está basado en la tarea del Club.
Querida Julieta.
En las cartas reinan los amantes desesperados y las almas en pena que piden consejos, deseos y hasta la concreción de algún que otro milagro amoroso; aunque también hay quienes cuentan sus problemas familiares o peleas con amigos. Así, con el trabajo incansable de 15 secretarias, todas las cartas tienen una respuesta única y personal, enviada al buzón del remitente. “Con amor, Julieta”, terminan todas ellas y brindan palabras de aliento y hasta impulsan a cada quien a pelear (o no) por esa relación que atormenta. “La gente le escribe porque es el mito de amor más famoso del mundo, un personaje que muchos consideran una persona real que puede brindar consejo y ayuda en materia de amor. Todos conocen su historia, un relato conectado con la idea de la juventud y de un amor profundo, de gran coraje. Julieta es como una amiga a la que se le puede hablar, confiándole todo: deseos, miedos, historias, amores imposibles o de final feliz. Muchos la consideran ‘mágica’, como si fuera una santa a la que se le puede pedir por una bendición o un milagro amoroso. De hecho se considera que tocar la estatua de su figura, ubicada en su casa, trae suerte”, cuenta Giovanna Tamassia, en diálogo con Para Ti, hija de Giulio –presidente del Club desde hace cuarenta años– y coordinadora del equipo que lee y responde en el primer piso de la vía Galilei,Verona.
Las cartas provienen de Estados Unidos, Francia, Inglaterra, México, Rusia, China, Japón, Latinoamérica… “Es una gran responsabilidad escribir en nombre de Julieta. Respondemos a cada carta de manera personal. No utilizamos ningún manuscrito estándar, porque cada una cuenta una historia diferente. Por supuesto que nunca llegamos a conocer la situación completa detrás de cada caso, así que debemos mantener cierta cautela a la hora de dar consejos. Siempre brindamos esperanza, aunque a veces es necesario abrir los ojos de quienes escriben: si un hombre te engañó y estás triste, yo te diría que intentes salir adelante sola”, explica Giovanna, que tiene 47 años, está felizmente casada y tiene dos hijas: “Para mi historia de amor no hay secretos: tenemos momentos buenos y malos, como todas las parejas. Pero, por suerte, nuestra base de amor es muy fuerte y apostamos a trabajar sobre eso”.
Posdata Te Amo.
“Julieta, por favor, ayudame… ¡sos la única que puede hacerlo!”, piden con desesperación la mayoría de las cartas, incluso aquella sobre la que versa la película. Recibir una respuesta con remitente de Verona lleva alrededor de dos semanas: “A veces nos apuramos, especialmente cuando leemos la existencia de un problema urgente. Pero es habitual que todos lo parezcan –señala la “secretaria” de Julieta y reconoce que el estreno del film significó un incremento casi del doble de la correspondencia habitual, calculada en unas 5 mil por año–. Estos días hemos recibido toneladas de cartas y de mails, especialmente desde Estados Unidos. ¡Todo el mundo está encantado con la idea de poder escribirle a la verdadera Julieta! Es un trabajo muy interesante: estás en contacto con tantas historias, con tantas realidades. Cada carta es una sorpresa, como si te dieran la posibilidad de escuchar a las voces y a los corazones de todo el mundo. ¡Y todos hablando de amor! Este trabajo me dio la certeza de que los sentimientos son la parte más importante de la vida humana”, dice Giovanna. Y aclara: “Obviamente, mandar una carta al Club no es como ir al psicólogo, la idea es sólo romántica. En general, el tema fundamental de casi todos los envíos recae en las mismas preguntas: ¿Cómo se reconoce el amor verdadero? ¿Existe el amor eterno? ¿Conviene dejar todo para ir con él o ella? Los jóvenes cuentan sus primeras historias de amor y piden consejo; los adultos muestran tramas más complicadas: felicidad, pena, casamientos, divorcios, soledad”, destaca. A la hora de confiar el contenido de algunas de ellas, comparte: “Hubo una particularmente extraña, de un hombre que confesaba estar enamorado de dos mujeres, una de Inglaterra y otra de Alemania, y pedía ayuda porque ambas iban a visitarlo para Navidad. Un príncipe de Rwanda escribió pidiendo que le consiguiéramos una esposa italiana y un hombre de Verona, muy joven, contó acerca de sus fuertes sentimientos por una mujer que sólo conocía a través de la foto de su lápida. Casi todos hablan de amores imposibles, en general por diferencias de edad, religiosas, o por pertenecer a distintas clases sociales. Todavía, aunque parezca raro, sobreviven los prejuicios que ‘mataron’ a Romeo y Julieta”.
Según cuenta la leyenda, la tradición de dejarle correspondencia comenzó en 1937, cuando un guardián de la tumba de Julieta habría encontrado la primera carta dirigida a ella. Se dice que él fue el primero en responder y que, a partir de ahí, secretamente, siguieron otros. Uno a uno los mensajes se fueron sumando, hasta prácticamente saturar su tumba y su casa, y entonces comenzó el dilema de qué hacer. Fue así que en los años ‘70, un grupo de amigos –la mayoría artistas– decidieron que debían instrumentar el ida y vuelta de correspondencia, como una propuesta cultural apoyada en el espíritu shakesperiano que impregna la ciudad. Fue entonces cuando Giulio Tamassia fundó el club. “Tiene 77 años, y a pesar de su edad nunca está cansado y tiene una enorme pasión por estas cartas”, describe su hija Giovanna, que empezó a trabajar con él hace 16 años, ayudándolo a traducir algunas de ellas. El staff se completa con otros catorce “secretarios”, en su mayoría mujeres –sólo hay dos hombres–, con historias propias: Marinella (51) es psicóloga y, según dicen, siempre acierta a dar respuestas correctas; Stefania (47) vive arriba de la oficina del club, cocina para todos y adora hablar de la vida de cada uno; Bárbara (45) es profesora de danza y, aunque soltera, aún busca al hombre “correcto”; Franklyn (21) es de origen nigeriano, está a punto de comenzar la facultad y responde las cartas de adolescentes, Gianni (52) se define como un romántico empedernido y cuenta que su perro se llama Romeo. Hay más ayudantes, de distintas edades, todos dispuestos a brindarle unas líneas a quienes más lo necesitan. “Muchas más Julietas están llegando: gracias a la película nuestra labor ha cruzado las fronteras. ¡Estamos recibiendo cientos de pedidos de gente para venir a Verona a participar!”, apuesta Giovanna y no puede evitar, de paso, dejar un consejo para las románticas argentinas: “Todas las mujeres del mundo necesitamos amar y sentirnos amadas. Lo importante es seguir lo que dicta el corazón, escuchando los sentimientos sin tener miedo de mostrarlos. Y algo importante: si el amor no apareció todavía, no hay que darse por vencidas. Cada una de nosotras somos distintas y no existe un estereotipo a seguir en el amor”. Firmado: “Julieta”.
Fuente: Para Ti




