“Antibotinera”. Ese es el término que mejor le cabe a Antonela Roccuzzo (22), la novia de Lionel Messi (23). Desde que comenzó el mundial, donde “su chico” prometía ser la gran revelación, hasta la vuelta a casa tras el tristísimo 4-0 ante Alemania, ella tuvo un perfil más que bajo: casi subterráneo. No sólo prefirió esquivar a los medios en Sudáfrica, sino que apalabró a todos sus conocidos para que nadie filtrara más información de la que ella estaba dispuesta a dar. Tiene todo para acceder a la fama que otros buscan con desesperación –belleza, inteligencia y el amor incondicional del mejor futbolista del mundo–, pero prefiere plegarse a la timidez de su pareja y por nada del mundo acepta dar entrevistas. “Podría estar sacando líneas de perfumes o comprando ropa a lo Nannis (Mariana) –reconoce alguien de su entorno más cercano, que reserva su nombre–. Pero ella no es así. Quienes la conocemos sabemos que está con él porque verdaderamente lo quiere… ¡Si ya eran novios en la primaria! El era amigo de un primo de ‘la negra’ y desde muy chico quedó fascinado con ella”, redondea esta fuente que desliza algunos datos, únicamente bajo promesa de absoluta reserva. “Sólo hablamos para desmentir ciertas cosas que salen publicadas y que son erróneas –aclara otra persona–. Desde que Antonela se escribe con dos eles hasta que estudió nutrición. Nada que ver, es Antonela a secas y estudió odontología y comunicación social”, apuntan desde su Rosario natal. Allí, en su domicilio paterno, en Ocampo al 4000, su mamá Patricia prefiere decir que no está, y su papá José, en una conversación telefónica asegura, respetuosa pero terminantemente, que ellos no son los famosos y que no tienen por qué dar notas a los periodistas. Así, con la familia más cercana reacia a hablar con los medios, todos en el barrio dirán que son una buena familia y que a Messi casi no lo conocen.
¿Quién es esa chica?
Apenas comenzaron a circular las primeras fotos de Antonela junto a Lionel, en junio de 2009, no hubo medio internacional que no se preguntara quién era la afortunada morocha que había conquistado el corazón del habilidoso futbolista. Pero claro, su negativa a hacer declaraciones hizo que las primeras apreciaciones no fueran del todo exactas. A saber, Antonela nunca estudió nutrición, ni siquiera es muy fanática de la comida naturista ni nada que se le parezca. Apenas se consiguió el título de Bachiller con orientación en Humanidades y Ciencias Sociales se inscribió en Odontología en la Universidad Nacional de Rosario. Seis meses fueron suficientes para darse cuenta de que eso no era lo suyo, y entonces se pasó a Comunicación Social, que cursó alrededor de un año y luego dejó todo para disponer de tiempo suficiente para acompañar a su novio.
Hija de José Roccuzzo y Patricia Blanco, Antonela es la segunda de tres hermanas. La familia vive en la zona sur de Rosario, donde José heredó el supermercado de su madre. “Son gente de mucho trabajo –dice una vecina–. La abuela de Antonela comenzó con una humilde despensa de barrio que con el correr de los años creció hasta convertirse en el supermercado que es hoy, hasta tiene un par de sucursales en el centro de Rosario”. La familia de Antonela vive en una casa de dos plantas justo a la vuelta del súper, muy cerca de la casa de Laura Roccuzzo de Scaglia (tía de Antonela), la mamá de Lucas, hoy también futbolista, y quien posibilitó el encuentro entre Lio y Antonela cuando ambos tenían alrededor de 6 años. “Ella viene de una familia que trabajó mucho para darles a sus hijas lo mejor. Ellas fueron a un colegio relativamente caro en Rosario: hoy, en el Centro Educativo Latinoamericano los alumnos secundarios pagan $ 1.200 por mes. Solían vacacionar en el norte de Brasil y, si mal no recuerdo, una vez viajaron a Cuba los cinco juntos”, comenta otro de los allegados a la familia. Por estos días, José también se desenvuelve como presidente de la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Rosario, y Patricia ya no se instala más detrás la caja. Ninguno de los dos olvida que en plena época de saqueos, en 2002, debieron defender lo suyo a capa y espada. “Recuerdo que Patricia estaba subida al techo del supermercado para evitar que la gente se les metiera a robar”, apunta otra conocida.
Paula (24), la mayor, que estudia abogacía, festejó –como se estilaba en aquel momento– los 15 años con un viaje a Disney y tanto Antonela como Carla (20), la más chica y estudiante de medicina, celebraron sus fiestas de 15 años con todas las de la ley. “Celebramos los 15 dos años después del atentado a las Torres Gemelas, así que la idea de viajar a Disney se frustró. Recuerdo que la fiesta de Antonela comenzó el día de su cumpleaños con un asado en la casaquinta que la familia tiene en Roldán y luego con una fiesta por la noche en uno de los lugares de moda de aquel momento”, apunta una amiga que la recuerda del colegio como una chica dulce y bastante introvertida.
El Primer Amor.
Antonela y Lio se conocen desde muy chicos. Si bien los dos son de la zona sur de Rosario, Lionel fue a un colegio más sencillo que Antonela, pero consiguió vincularse con ella gracias a que su amigo Lucas Scaglia (jugador de fútbol, delantero del club griego Panserraikos) es su primo. “Te diría que fue su primer noviecito. Se veían en la casaquinta que los Roccuzzo tienen en Roldán. De chicos pasaban mucho tiempo juntos, pero cuando Lio se fue a España quedaron como amigos. Ella se puso de novia con otro chico y estuvo varios años con él. Hoy su ex se ríe diciendo: ‘Al menos no me dejó por cualquiera, ¡me dejó por Messi!’”, cuenta alguien que la conoce muy bien y que sabe que antes de ser novios formales, Lio acompañó a Antonela en todo momento, también en los más difíciles. “Para mayo del 2005, “la negra” pasó por una situación muy fea cuando una amiga suya murió tras ser atropellada por un chico que manejaba borracho. Antonela tenía 17 años y la pasó muy mal, estuvo varios días sin ir al colegio. Justo coincidió con unos de los viajes que Lio hacía a su casa y, apenas se enteró, corrió para estar a su lado”, cuenta otra de las amigas. No obstante, fue el 20 de julio de 2007 que Antonela admitió que había comenzado a salir con la Pulga. “Nos encontramos en Roldán para festejar el Día del Amigo, como siempre lo hacemos, y ella sacó el Blackberry que Lio le había regalado. No dijo mucho más pero todas entendimos que habían vuelto a salir”, comenta otra ex compañera. Desde aquel día hasta hoy, se sabe que están todo el tiempo juntos, que si bien ella no está completamente instalada en la casa que el jugador tiene en Castell De Fels, viaja muy seguido a Barcelona. “Antes del Mundial, las hermanas viajaron para visitarlos y regresaron fascinadas por lo bien que él la trata y por lo enamorados que se los ve”.
Mientras él entrena para el equipo español, ella aprovecha para tomar clases particulares de inglés y va a un gimnasio. Sin dudas no quiere perder las formas que le dieron los años de gimnasia deportiva en el Club Gimnasia y Esgrima de Rosario: “Entrenó acá desde los 7 u 8 años y dejó cerca de los 12 o 13. Venía 4 veces por semana y se quedaba unas 3 horas por día, tenía condiciones, hasta participó en un torneo en Bariloche”, cuenta una antigua profesora, todavía triste por la derrota del seleccionado nacional.
Antonela no volvió junto a Messi –que llegó a Buenos Aires el domingo pasado junto al resto de los jugadores–, pero seguramente ambos pasarán unos días en Rosario con sus respectivas familias. Porque en éste, el momento más triste en la carrera profesional del crack, Antonela, como hasta ahora, estará a su lado y seguramente será su más querido consuelo.
Fuente: Para Ti




