Podríamos decir que el Romanticismo, con mayúscula, como movimiento, terminó a principios del siglo XX mientras que el XIX fue el siglo de grandes poetas como Gustavo Adolfo Bécquer cuyos versos todavía hoy nos iluminan como estos: "¡Los suspiros son aire y van al aire!/ ¡Las lágrimas son agua y van al mar! Dime, mujer, cuando el amor se olvida/ ¿sabes tú a dónde va?"
Tal vez no podamos esperar que un poeta escriba algo tan bello para nosotras pero queda la gran duda de si el otro, el romanticismo cotidiano que todavía nos gusta a las mujeres, desapareció también... Podríamos afirmar que, si no murió, no anda muy bien de salud. Ya no es común recibir mensajitos románticos, ya no es usual recibir ramos de flores y es casi corriente que el "¿Qué te gustaría que te regalara?" reemplace a una sorpresa pensada y envuelta con moño y todo. Si escuchamos a las chicas, hasta las declaraciones de amor ya son menos románticas también.
Cuando la rutina se instala en una pareja lo primero que desaparece es precisamente ese montón de pequeños gestos que llamamos románticos. Será que suena a pasado de moda o que con tanto correr se escapan los detalles, sea lo que sea, lo mejor que podemos hacer es revivirlo. ¿Cómo? Ante todo, poniéndonos en el lugar del otro para descubrir qué es lo que más le gusta o recordar lo que solía gustarle.
Crear el clima romántico
Las mujeres solemos fijarnos más en los detalles que los hombres y, como un gesto romántico despierta otro, podemos ocuparnos de crear el clima. Pero que conste que los consejos que siguen valen para los dos.
* Apagar la televisión, buscar momentos tranquilos, con música suave de fondo, para conversar y escuchar al otro.
* No comer apurados con la mesa a medio poner. Una comida rica, dos copas bonitas para el vino y un par de velas pueden lograr un clima increíble.
* Tomar un baño de espuma de a dos, con luz de velas y sales perfumadas.
Crear una rutina anti-rutina para conservarlo
* Besa a tu pareja al comenzar el día, dile algo bonito sobre su aspecto, deséale una buena jornada.
* Dile que lo amas cada vez que se presente la ocasión o déjale mensajitos en lugares donde no espere encontrarlos.
* Llámalo de vez en cuando para decirle que lo amas (pero sé breve si está en el trabajo...).
* Hazle pequeños regalos (que no precisan ser de valor) que muestren que sabes lo que le gusta.
* No tomes nada por sentado, agradece los pequeños gestos. Nada desanima más para repetirlos que sentir que el otro no los registra.
* Organiza una cita como si recién se conocieran, un picnic en un lugar que les guste, una invitación a un lugar sorpresa o una cena en un restaurante romántico.
* Invítalo a compartir la preparación de un plato que le guste.
* Busca el momento para un masaje mutuo, un paseo o un viaje de fin de semana, todo sirve.
* Si los niños han invadido toda tu vida e intimidad pide auxilio para que alguien (abuelos, tíos, empleada) te ayuden a tener una salida a solas.
La risa, el remedio eterno
* Si se olvidó un aniversario no vale la pena hacer una cuestión por eso, ríete y busca la manera de recordárselo con sutileza la próxima vez.
* No todo el mundo es romántico. Si tu pareja definitivamente no lo es, tómalo con humor y sé romántica tú para ver si lo contagias. O dile, clara y de frente, que te gustaría que te trajera flores.
Finalmente, ser romántico es pensar en el otro y cada uno tiene una manera propia de serlo. No es necesario ser poeta para expresarlo, basta con abrazarse, acariciarse, mirar la luna o reírse juntos. Si la buscas, encontrarás la forma adecuada para ustedes.
¿Cuál es tu forma de ser romántica?
Por: Daniela Di Segni
Fuente: Divertidas




