¿Tenemos derecho a pedirle a nuestra pareja que corte todo contacto con su ex? Esa pregunta me ha estado rondando toda la semana, pues dos amigas mías están en ese dilema.
Por un lado, Liz acaba de empezar una relación con un chico cuyo grupo de amigos es pequeño pero muy sólido, todos se conocen desde la infancia y son como los hermanos que su novio nunca tuvo. Entre esos amigos se encuentra Paty, la ex. Particularmente, Liz no tiene nada en contra de ella, pero siente que hay cierta complicidad entre ellos y eso la hace sentirse desplazada.
"Lo siento cuando se saludan, cuando se miran, hasta cuando hablan por teléfono, ¡y en los comentarios que se hacen por Facebook! Yo no tengo esa complicidad con él, y como ya la he tenido en relaciones previas sé que esta forma de intimidad crea un vínculo fundamental entre las parejas", afirma Liz.
Cuando ha hablado con su novio al respecto de la amistad con su ex, él le dice que no debe preocuparse porque él es un hombre absolutamente fiel. Según Liz, la desconfianza no es el problema, lo que ocurre está en un plano más sutil. "Temo por la relación, dudo que construyamos algo importante mientras él tenga depositada esa complicidad en su mejor amiga; es como el romance, no es algo que se pueda tener con dos personas a la vez", concluye.
El otro caso cercano es el de Isabel, una amiga del trabajo que planea casarse con su novio de hace varios años. Se trata de un hombre divorciado que tiene dos hijos pequeños. Isabel adora a los niños y entiende perfectamente que los cuatro (incluyendo a la ex esposa) van incluidos en el paquete. Lo que le preocupa a Isabel es que su novio siga dando prioridad a las peticiones de su ex esposa. Él argumenta que le es imposible actuar de otra manera: "Es la madre de mis hijos, cómo le digo que no", responde él.
Isabel afirma que la ex esposa, además, se aprovecha de la situación para lanzarle sarcasmos y agresiones veladas de amabilidad. "Soy bastante comprensiva, pero tengo un límite", advierte Isabel. Pero cuando ha hablado con su novio, él solo le pide que la tolere, que no haga caso a las provocaciones.
"Ok. Ella llegó primero a su vida y tuvieron dos hijos, eso no lo puedo cambiar. Sería absurdo pedirle que deje de verla. Lo que me lastima es que se comporte como si su ex fuese como una especie de santa a la que no se le puede negar nada", confiesa Isabel.
Tanto Liz como Isabel viven una tortura emocional: celos, incertidumbre, la sensación de ser desplazadas por alguien del pasado, la impresión de haber llegado tarde a una relación. Al igual que ellas, muchas personas se preguntan si es justo pedirle a su pareja que corte todo contacto con su ex, situación que en muchos casos es imposible.
¿Qué estamos dispuestos a negociar? ¿Qué hemos tolerado que de pronto nos molesta tanto? ¿Qué está cambiando? ¿Qué lugar estamos tomando en la relación y por qué? ¿Quién decide qué lugar ocupamos?
En mi opinión, más que terminar el contacto con una persona, lo que se tiene que modificar son las dinámicas del pasado. Comprometerse a formar una nueva pareja implica crear acuerdos y actitudes para el presente, lo que implica establecer límites, tanto para uno mismo como para la pareja. La mamá de un amigo me dijo algo que me ha servido mucho en estas situaciones: "Uno enseña a los demás cómo quiere ser tratado".
¿Ustedes qué piensan? ¿Vale pedirle a nuestra pareja que corte toda comunicación con su ex?
Por: Luza Alvarado
Fuente: Pasionaria




