Relacionarse y compartir con los parientes de la pareja suele ser un reto. La comprensión y tolerancia son fundamentales en esta etapa.
Conocer a la familia de tu pareja puede convertirse en uno de los momentos más importantes y cruciales de la relación. Sin embargo, lo más complicado llega después. Lograr una buena relación con los padres y hermanos de tu novio(a) es el resultado de una cadena llena de esfuerzos y, a veces, de puro sacrificio.
Para la psicóloga Rosa Mena, mantener una relación armoniosa y buena comunicación con la familia de tu ‘futuro esposo’ es sumamente importante porque permitirá crear lazos de integración e incluso amistad. Pero también puede acarrear problemas.
Mena explica que los líos se originan porque generalmente no se establece un límite entre lo íntimo y lo familiar. Puede que, a veces, la pareja tenga un problema y el entorno se entrometa, lo cual lleva al fracaso del noviazgo.
La especialista de la Universidad San Martín de Porres también recomienda no forzar las cosas y tampoco fingir. “Deja que las cosas fluyan con naturalidad para no causar una mala impresión ante tus futuros suegros o cuñados”, agrega.
Límites.
El problema más común de los enamorados es incentivar la intromisión sin percibirlo. Algunos dejan que los padres del novio(a) les presten dinero, se encarguen de la planificación de algún evento o les hagan algún otro favor. Esto hace que ellos se sientan con derecho para involucrarse cada vez más y más, casi sin respetar el espacio privado de pareja.
Por ello, la especialista aconseja mantener una distancia prudente, para poder consolidar los cimientos en una relación madura con la familia de él o ella. Verás cómo inclusive mejorará tu relación.
Otro consejo por parte de la psicóloga es ser cauteloso al momento de hablar o actuar. Debes evitar mostrarte celoso, inseguro, coqueto o dominante porque tu imagen se verá afectada.
Fuente: Vida y estilo




