¿Menos tolerancia? ¿Poco miedo a la ruptura? ¿La creencia de que no hay dos sin tres? Algunas de estas razones deben influir para que las personas que ya atravesaron una separación y vuelven a armar pareja, reincidan también en la ruptura. “Segundas partes nunca fueron buenas”, decía mi abuela antes de que los científicos se dedicaran a analizar las relaciones entre hombres y mujeres.
Una encuesta realizada por el Centro de Microdatos del Departamento de Economía de la Universidad de Chile determinó que el 73% de las personas que vuelven a casarse después de un divorcio, tienen este problema. La coordinadora de la investigación, Sandra Quijada, explicó que tanto en Chile como en otros países como Estados Unidos, las probabilidades de que una persona que ya se separó de su primera pareja siga con la segunda, son bajas.
¿La razón? Según la psicología, y más allá de que existe una mayor dificultad para crear una relación después de una experiencia previa frustrada, una vez que ésta unión se consuma, la tendencia es a emparejarse rápidamente con tal de no estar solos.
Y sucede entonces que las personas empiezan a conocerse mejor una vez que están conviviendo bajo el mismo techo, y no siempre se encuentran con quien creían. En el famoso libro “Tratado de Familia”, su autor Gary Becker explica que una de las cuestiones más determinantes a la hora de decidir una separación es la información "no esperada" que se obtiene después de haberse casado.
Otro factor clave son la cantidad de hijos y la edad que tengan. Según Becker a mayor cantidad de hijos menores de seis años, más baja es la probabilidad de separarse.
Quizás incida un poco de todo esto, o quizás sólo se trata de personas con dificultades para sobrevivir al enamoramiento, imposibilitadas de aceptar que las parejas cambian, se modifican, crecen.
¿Por qué crees que los segundos matrimonios se rompen más fácilmente que los primeros?
Por: Adriana Balaguer
Fuente: Desesperadas




