No todas las parejas que se rompen dejan a sus miembros convertidos en enemigos. Están los que son padres y aprenden a convivir civilizadamente por el bien de sus hijos. También los que continúan relacionándose con amistades y familiares en común, y más de una vez terminan compartiendo una reunión social y charlando como dos buenos y viejos conocidos. Y existen, además, otros ex que siguen viviendo momentos de intimidad que van más allá de un ocasional encuentro entre sábanas. Son los que no han rehecho sus vidas sentimentales y que para determinadas situaciones, como pueden ser las vacaciones, se animan a hacer planes juntos.
Está claro que esta última alternativa no es para todos. Tampoco es cuestión de buscar un tiempo de relax junto a quien ya sabemos exaspera nuestro ánimo. Pero hay ex novios, ex maridos, ex esposas, para los que lo vivido fue una buena experiencia que puede ser reeditada, siempre que sea en pequeñas dosis. Son los casos en los que falló la convivencia, o tal vez, en los que hubo incompatibilidad de proyectos. Pero en los que no hay reproches, y sí, buena piel o una misma manera de disfrutar del ocio.
Desde que se había divorciado, hacía dos años, Laura D. no había tomado vacaciones. Coincidieron dos cuestiones. Por un lado, había estado con mucho trabajo, y por otro, cuando realmente pudo ponerse a pensar en su descanso, el resto de sus amigas “solas” ya había hecho planes. Llegó a pensar en irse con su hermana, su cuñado y sus sobrinos, pero realmente quería descansar, y no creía que tomarse “vacaciones en familia” fuera lo mejor en ese momento de su vida.
La opción de irse sola, no la terminaba de entusiasmar. No necesitaba un “viaje al interior de su ser”, y tampoco tenía ganas de tener que enfrentar al típico galán de vacaciones, que no soporta ver una mujer sin compañía sin interceptarla e invitarla a salir.
Sabía por amigos en común que su ex estaba solo. Es más, que nunca en esos dos años había presentado pareja. Tomó coraje y lo llamó. Quedaron en juntarse en un café. Después de ponerse al tanto de todo lo que habían vivido en ese tiempo, surgió el tema de las vacaciones. Casualmente ninguno de los dos tenía planes. “¿Te animás a que vayamos juntos”?, preguntó Laura, y enseguida aclaró: “Sin compromiso, ¡eh! No te estoy planteando una reconciliación”. Muerto de risa, su ex aceptó. No tardaron en acordar fecha y destino. El qué dirán, tampoco les preocupó, es más, fue sumamente divertido ver cómo reaccionaban sus entornos al enterarse.
Al volver, antes de reiniciar cada uno su rutina de soltero, se prometieron planificar juntos las siguientes vacaciones. Si es que para entonces, aclararon, “aún seguían solteritos”.
¿Te irías de vacaciones con tu ex?
Por: Adriana Balaguer
Fuente: Desesperadas - 07/12/2009




