La ambición tiene mala prensa. Si le decimos a alguien que es ambicioso hasta puede tomarlo como un insulto. Es como si lo acusáramos de inescrupuloso, trepador…Sin embargo, hay una visión más moderna que eleva la ambición a una especie de "fuerza motriz que nos impulsa a desarrollarnos, a crecer". Si lo tomamos como algo positivo, como una virtud más que como un defecto, hasta podríamos desear aprender a ser ambiciosos ¿Se puede?
Según un informe publicado al respecto por la revista brasileña Istoé, realizado sobre la base de opiniones de especialitas en psicología y recursos humanos, para ser ambiciosos hay que:
- Tener orientación profesional, tomar cursos para mejorar la autoestima.
- Reconocer cuál es nuestro potencial y buscar desarrollarlo al máximo.
- Aprender a no ser ansiosos y, sobre todo, escuchar nuestra voz interior (¿Qué quiero? ¿Qué cosas estoy dispuesto a hacer para lograrlo?).
- Trazarnos objetivos claros para diferentes áreas de la vida, establecer un orden de prioridades con ellos y fijar acciones específicas para cada uno.
- Regular el esfuerzo en pos de nuestro objetivo de manera de que no terminemos sobrecargados, exigidos, y todo por culpa de la ambición.
- Repetirnos que también se aprende de los fracasos.
Para terminar este post, otro dato. Un estudio conjunto de las universidades norteamericanas de Pittsburgh y Stanford demostró que "no es igual la ambición de los hombres que la de las mujeres. Ellos aman la competencia y quieren ganar cuanto antes; ellas, evalúan más y son selectivas. Si bien somos de "ir al frente" aunque esto implique una alta exigencia, no estamos dispuestas a lograr nuestros objetivos "a cualquier precio".
¿Seremos las mujeres "éticamente" ambiciosas y los hombres no? ¿Te consideras ambiciosa? ¿Qué estás dispuesta a hacer en pos de un objetivo?
Por: Adriana Balaguer
Fuente: Desesperadas - 16/03/2010




