Él se enamoró de una mujer que llamó su atención; como en la naturaleza, las hormonas hicieron su trabajo y la hembra atrajo al macho; tú coqueta, él, todo un cazador. Con el tiempo las cosas cambiaron, ¿te has convertido en su madre? ¡Cuidado!, podrías estar cometiendo el peor error de tu vida.
Todo empieza como un cuento de hadas, “me miró”, “me pidió el teléfono”, “salimos”, “nos besamos”, las mariposas en el estómago, el corazón palpitando a mil, esperar el siguiente día para verlo, y un sinfín de etcéteras. El cuento todas lo sabemos, pero qué pasa cuando transcurre el tiempo y nos vamos olvidando que quien está ahí, a nuestro lado, es un hombre, sí, un hombre de carne y hueso.
Las relaciones van cambiando y con el tiempo vamos perdiendo un poco la vergüenza de que nos vea sin maquillaje, no nos importa estar en pijama un sábado a las 11 de la mañana o acostarnos a su lado con la mascarilla, “ah, si me quiere, que me quiera gordita”. ¡Dios!, recuerdo las películas con la típica escena en la que los esposos despiertan, por alguna razón, a media noche y ella se ve como la mujer menos sexy del mundo, todo esto es fórmula “mata pasiones”.
No tienes que ser esclava de la belleza, pero con un mínimo de cuidado, podrás mantener tu atractivo intacto; recuerda siempre que el sex appeal es el ingrediente que mantendrá viva la pasión en tu relación, por lo menos mientras tu sexualidad esté despierta, ya sabemos que no será igual a los 70 años, pero, por favor, disfrútala plenamente mientras dure.
Otra cosa que no puedes olvidar, es cómo tratas a este hombre; a veces se nos olvida que es nuestra pareja y lo tratamos como el hijo bobo y pasamos de novias o esposas a madres con todas sus funciones y defectos; “¿ya comiste?”, “ven, te lavo la ropita”, “acuéstate temprano que tienes que madrugar”. Lo único que nos falta es vestirlos, atar sus zapatos y hacerles la lonchera para “despacharlos” para su trabajo. No podemos permitir que nuestro instinto maternal se traslade a nuestra pareja, porque, definitivamente, una segunda madre, es lo que menos quieren. Y aunque puedes consentirlo un poco, no olvides hacerlo como toda una mujer.
Así que chicas, si llevan mucho tiempo con él y quieren mantener su relación viva, inyectarle un poco de lo que él encontró en ti cuando te conoció, es una de las mejores formas de hacerlo; al fin y al cabo, por algo está contigo. La rutina es más fácil de romper de lo que piensas, es cuestión de actitud y voluntad; sorpréndelo siempre y seguramente vas a notar el cambio en tu relación.
Hombres, ¡esperamos su opinión también!
Por: Catalina Sierra
Fuente: Entre Amigas




