Suena el despertador y ya el tiempo no me alcanza para nada, me baño me lavo el pelo tan rápido como puedo, por hoy, tocó dejar las piernas sin depilar, desayuno un cereal, que es lo más rápido aunque no sabe tan bien, tomo mi bolso, cierro la puerta y llamó el ascensor, son los 20 segundos más largos de mi vida, parece que los ascensores cada vez son más lentos con ritmo. Mientras llego al primer piso pienso: “algo se me queda, algo se me olvidó”, llego al primer piso y claro, siento un frío tremendo, no traigo chaqueta y está lloviendo, no tengo tiempo de devolverme, si me deja el bus de las 07:36 con 12 segundos llegaría tarde. Me subo al autobús y hay tres mujeres con espejo en mano haciendo el maquillaje que tampoco alcanzaron a hacer.
Así empieza la rutina y el resto del día es un acelere desastroso, tengo el ritmo a mil, cualquier cosa que me dicen me irrita y la impaciencia es cada vez mayor, el día de 8 horas laborales ya no alcanzan para lo que tengo que hacer, me quedo una hora más, salgo y el tráfico es un infierno, en la calle la gente se tropieza, los conductores pitan y todo es un caos que cada vez se vuelve más normal. Pero se vuelve para los ojos que lo ven, pero no para el cuerpo que lo siente, la semana pasada los dolores de cabeza no me dejaron en paz, la semana anterior, un espasmo se apodero de mi cuello, hombro y espalda, y dos semanas antes tenia el colon irritado, diagnostico: estrés.
El tiempo lo cambiamos por afán, somos como bestias salvajes viviendo al compás del segundero, por un momento hay que decir ¡stop! Detenerse, respirar y pensar, si no lo hacemos les podría mencionar más de cien enfermedades que se originan por estrés, el mal de este siglo, pero creo que la peor enfermedad es la impaciencia, porque es la que potencializa todas las tensiones.
Lo mejor es tomarnos el tiempo para cualquier cosa que hagamos, con paciencia podemos tener más de lo que pensamos: nos relacionamos mejor con las personas que nos rodean, nuestra salud mejor, disfrutamos más de cada actividad porque la hacemos a conciencia, bajamos los pensamientos de presión y somos más felices. La paciencia más que una virtud, es una actitud que debemos adoptar, que debemos tener presente, tomarse el tiempo para hacer algo es gozarlo segundo a segundo.
Estos son algunos tips que puedes practicar para que tu estilo de vida sea saludable y mas placentero:
- Debes hacer consciente que estas acelerada. Cuando percibas que estas desesperada esperando en la fila, que no te contestan rápidamente el teléfono, o que el semáforo es más lento de lo que pensabas, detente y respira profundo, la cuenta de 1 a 10 siempre funciona, respira y piensa: “todo tiene su tiempo y yo estoy en armonía con el tiempo”.
- Dedícate 15 minutos diarios. Esto es una obligación, 15 minutos es muy poco tiempo y de verdad tu cuerpo y tu mente lo necesitan. Unos días estiras el cuerpo, esto es algo muy sencillo pero que tu cuerpo agradecerá toda la vida, estiramientos de brazos, cuello, piernas, etc. Otros días cierras los ojos y te relajas, puedes proyectar tus pensamientos hacia lo que quieres, a soñar o simplemente a tenderte en la cama sin pensar.
- Toma el tiempo necesario para comer bien. No es tragarse el desayuno, el almuerzo y comer cualquier cosa, no, alimentarse es ademas de elegir bien lo que comes, tomarte el tiempo para hacerlo despacio, ni leyendo ni viendo las noticas, eso significa más estrés cuando menos lo necesitas.
La vida no es una carrera, relájate. ¿Haz sentido los efectos de estrés es tu vida?
Por: Catalina Sierra
Fuente: Entre Amigas




