Ser descubierto por varias evidencias pone al infiel en una situación sin salida. No es fácil confesarlo, pero puede ser lo más correcto.
Augusto se encuentra entre la espada y la pared. Su esposa le preguntó directamente si le había sido infiel. Él, nervioso y con gran habilidad, esquivó responder. Sin embargo, está seguro de que su pareja insistirá. Después de pensarlo mucho, decidió confesarle el engaño.
Según el psicoterapeuta del Instituto Guestalt de Lima, Manuel Saravia, “lo más sano es decir la verdad y enfrentar el error”. Sin embargo, advierte que esa decisión tendrá consecuencias dependiendo del tipo de relación.
Cuando hay sospechas o claras evidencias de una infidelidad, el infiel puede aceptar sus acciones y comprometerse a no repetir esa traición para recibir el perdón. Lo ideal es que pida comprensión y se muestre arrepentido.
La situación será más complicada si el engaño ha sido reiterativo. En esos casos, Saravia sugiere replantear la relación amorosa para evitar hacerle daño a la pareja. Además, lo más probable es que el infiel no sea perdonado, pero la relación podría continuar si existieran factores que impidan la separación.
El psicoterapeuta afirma que los hijos y los negocios comunes son dos de las principales razones para no romper los lazos.
Crisis amorosa
La esposa de Augusto perdonó su aventura con la otra mujer. “No pasó de una noche. Nunca volverá a suceder”, le juró su esposo. Pero ella le guarda rencor. Ya no le tiene confianza y sus hijos, todos mayores, le han quitado autoridad.
Saravia asegura que, después de conocerse la verdad, no se puede evitar que haya una crisis amorosa y, peor aun, familiar. Por eso, señala, el infiel debe tener paciencia e intentar recuperar la relación dañada.
“Es posible que la pareja comience a recordar cuando su ser querido llegaba tarde y se pregunte cuánto tiempo y cómo le fue infiel, o si se comprometió sentimentalmente con esa persona. Se trata de un proceso que el infiel va a tener que asumir como consecuencia del error que cometió”, sostiene el especialista.
Augusto sabe que repetir “perdón” constantemente no será suficiente para recuperar a su familia.
Por: Sofía Pichihua
Fuente: Perú21




