Tiene algo de ancestral aunque esté de moda. Tiene mucho de mensaje corporal, sobre todo para los jóvenes, aunque nada impide que se lo realicen también los adultos. El piercing es una señal hecha adorno. Habla de cierta valentía de quien lo lleva (perforarse el cuerpo no es para flojos). Y hasta puede encerrar un mensaje extrasensorial, si fue colocado en alguna zona erógena.
Porque un piercing nos puede distraer si está en la lengua de nuestro interlocutor pero también nos puede dar placer si está en el glande de nuestro partenaire sexual. Y no está mal pensarlo y hasta hacérselo en virtud de su costado más privado. Solo hay que tener en cuenta que uno de cada cinco piercings que se colocan en la boca, por ejemplo, da lugar a dolor, inflamación, reacciones alérgicas, infecciones leves. Y que según la literatura médica, hay complicaciones en el 20% de los casos de los pacientes de entre 18 y 25 años.
Por eso es bueno tener en cuenta algunas consideraciones antes de perforarse alguna parte del cuerpo:
- La cicatrización: depende del lugar donde se ha realizado, si es una zona húmeda, cartilaginosa… Si el piercing es en la lengua, por ejemplo, tarda cuatro semanas en cicatrizar totalmente. Durante este período puede haber dolores e inflamación. Conviene realizarse buches con algún antiséptico.
- Los materiales: es importante tener en cuenta que puede haber reacciones alérgicas al material del piercing. El que más causa alergia es el níquel mientras que el menos riesgoso es el titanio o el acero quirúrgico.
- El tamaño: hay quienes se colocan grandes piercings en la lengua y juegan con ellos constantemente corriendo el riesgo de provocarse fracturas, fisuras dentarias y hasta desprendimiento dental. Esto puede provocar dolor o sensibilidad al ingerir bebidas frías o ante el simple contacto con el diente lastimado.
- Asepsia: se pueden evitar infecciones cuidando las condiciones en las que se realiza el piercing. El material con el que se haga la perforación debe ser esterilizado y la piel tiene que estar perfectamente limpia. Hay que tener dada la antitetánica y la vacuna contra le hepatitis B al día.
En el ombligo, en la lengua, en la nariz, en el pezón, en la ceja, en la oreja. Ya no quedan lugares donde no sea posible colocarse un aro. Podemos estar buscando diferenciarnos del otro o ser parte de un grupo social o étnico. O simplemente estar bellos. Solo se trata de identificarnos, de distinguirnos, de hacernos ver. De provocar.
¿Te harías un piercing? ¿Dónde? ¿Por qué?
Por: Adriana Balaguer
Fuente: Desesperadas




