Dime cómo te comportas y te diré quién eres. Asiste a un evento, conversa, siéntate a una mesa y hasta viaja en automóvil con estilo y elegancia. Estas reglas básicas de etiqueta no sólo proyectarán una imagen educada y correcta de ti mismo, sino también pueden ayudarte a marcar la diferencia. ¡Toma nota!
1.- En el carro. Incluso si eres tú quien conduce, pregunta al resto de las personas si les molesta el aire acondicionado o la calefacción, la música alta o las ventanillas abiertas. Cuando recojas a alguien, baja del auto en lugar de aguardar a modo de taxista, siempre que sea un sitio seguro y el tráfico te lo permita. Guarda paquetes y abrigos en el maletero, llevarlos sobre los asientos no sólo es poco elegante, sino también peligroso. No grites ni maldigas porque otro conductor cometió una imprudencia o porque el tráfico está muy pesado. Si viajas como acompañante, evita dar instrucciones sobre cómo conducir o cuáles son los mejores caminos. No te montes al carro comiendo, fumando o bebiendo. Pide permiso al conductor para bajar las ventanillas, encender la radio o el aire acondicionado.
2.- La conversación elegante. Si estás sentado y alguien se acerca a hablarte, ponte de pie, sobre todo si esa persona es tu superior o es mayor que tú. Antes que nada, piensa lo que vas a decir y recuerda que un buen conversador no sólo sabe exponer, sino también escuchar. No hables todo el tiempo de ti, busca temas relevantes, que interesen a todos. Involucra a personas que estén aisladas de la conversación. Hablar sólo con tu pareja es extremadamente descortés. Respeta las opiniones ajenas y rebátelas sin descalificar. Sonríe, muéstrate amable, no interrumpas cuando alguien habla, evita la queja y los comentarios negativos.
3.- Los gestos y actitudes. Respeta la zona personal de los demás, guarda una distancia mínima de 50 centímetros, a menos que se trate de alguien muy allegado. Las manos son una parte clave de la comunicación no verbal, palmas hacia arriba indican sinceridad; hacia abajo, dominio o en ciertas ocasiones, deshonestidad. Mover demasiado las manos al hablar puede denotar inseguridad. El apretón de manos debe ser fuerte y sincero, evita tocar el hombro o brazo de la otra persona, a menos que haya amistad. Y recuerda, uno de los gestos más bellos es la sonrisa.
4.- En la mesa. Despliega la servilleta en tu regazo antes de comenzar a comer. La masticación debe pasar inadvertida, no hables con la boca llena ni hagas ruido. Tampoco vociferes ni te rías a altos decibeles. Estornuda o tose con la mayor discreción posible, volviendo tu cabeza fuera de la mesa y cubriendo tu boca con un pañuelo, jamás con la servilleta. No introduzcas tus propios cubiertos en la fuente o salsera. Toma la ración que te corresponde sin escoger y, si no te gusta lo que te han servido, puedes dejar el plato como está, sin desarmarlo. No traspases alimentos de un plato a otro o bebidas de una copa a la otra, ni solicites repetir el plato a menos que te lo ofrezcan. Si necesitas algo que está fuera de tu alcance, pídelo a quien esté más cerca, evitando cruzar los brazos por delante de otro comensal.
Fuentes consultadas: Portales "Bien Simple" y "Protocolo.org".
Por: Verónica Mezzini
Fuente: Bello 51 - 02/03/2010




