Catar es juzgar y calificar un vino, y explicar sus características. Cuando lo bebemos, no estamos concentrados en todas estas cosas y tampoco debemos de estarlo, el vino es para disfrutando y, si en el camino vamos aprendiendo, esto nacerá solo, inconscientemente.
Hay tres tipos de cata: vertical, horizontal y a ciegas.
La cata vertical es aquella en la que catamos un mismo vino, como por ejemplo el Casillero del Diablo, pero de diferentes años. Esto lo hacemos para saber cuál fue el mejor año de la bodega.
La cata horizontal es aquella en la que catamos los vinos un año determinado, como por ejemplo el 2002, de la misma región, como Rioja en España. De esta manera sabremos cuál es el mejor vino de la Rioja en el año 2002.
Finalmente, en la cata a ciegas el vino se toma de un catavinos negro, que nos impide ver su color o intensidad… ¡No podemos ver! Solo podremos detectar el vino por la nariz, la boca o la retraonasal. Esta cata también puede hacerse en una copa transparente, pero sin saber qué vino es.
¿Cómo hacer una cata en casa?
Lo más fácil es hacer una reunión con un grupo de amigos. Como, obviamente, les van a preguntar qué llevar, ustedes dicen “un Sauvignon Blanc del 2008” (o cualquier otra cepa, de cualquier otro año). Así cada uno pone una botella y las comparan.
Otro día podrán hacer una cata vertical, pero esa es mas difícil de encontrar en el mercado porque van a ir a comprar un Rioja de una determinada marca y como máximo encontrarán dos años, y la idea es hacerla con más.
Pero no se preocupen que con el primer tipo de cata tienen para rato, ya que cada fin de semana o cada reunión pueden cambiar de marca del vino, ¡pero del mismo año y la misma región!
Ahora, ¡a aprender!
Por: Cristina Vallarino
Fuente: Entre copas





