Las venden hasta por Internet. La Sunat inicia fuertes acciones para detener a mafias y solicita cambio normativo para calificar como delito ofrecimiento de venta de estos documentos.
Pepe Pérez es contador, tiene una empresa de consultoría y para aumentar sus ingresos no se le ocurrió mejor idea que ofrecer por Internet facturas de diversos rubros para que terceros puedan conseguir, de manera ilegal, crédito fiscal que les permita pagar menos impuestos.
A Pepe Pérez no le da vergüenza lo que hace, pues pone su nombre, RUC, DNI, correo electrónico y hasta teléfono para que lo puedan contactar.
Al igual que él, muchas otras personas están ofertando este tipo de producto incitando a los contribuyentes a cometer un delito tributario, ¿qué está pasando?
Fuentes de la Sunat consultadas por Gestión señalan que a pesar de ser un delito, ya que permite, a quien compra las facturas, pagar menos impuesto, al poder utilizar un mayor monto de crédito fiscal gracias a facturas de compras o servicio nunca adquiridos, la tentativa no está sancionada penalmente y el ofrecimiento de venta es considerado solo como tentativa.
"Algunas empresas nos han mostrado los correos que han recibido con estos ofrecimientos para que nosotros podamos hacer el seguimiento", explican las fuentes de la Sunat.
Que es un mercado creciente lo demuestra el hecho de que hace algunos años las facturas falsas se vendían por un monto de entre 6% y 10% del valor facturado, y ahora están entre 3% y 4%.
"Eso es una muestra de que hay una mayor oferta de estas facturas", reconocen.
Hasta en La Parada
Coco Quispe trabaja como cargador en La Parada, sin embargo, tiene RUC y emite facturas por más de un millón de soles al mes a una importante empresa.
Los cheques que se emiten a su nombre no los cobra él, son endosados a favor del gerente financiero y depositados en la misma cuenta de la empresa un minuto después de su cobro, según dan cuenta los estados financieros de la empresa, mostrados por el banco.
¿Qué sucede?
En el tema de las facturas falsas también hay mafias y si bien es un problema que afecta a todos los países, las modalidades en el Perú van en aumento.
En este momento imagino que usted lector se estará preguntando: ¿Y qué está haciendo la Sunat para detener esto?
Con la información anual sobre las compras y ventas de los contribuyentes, que reciben a través de la Declaración Anual de Operaciones con Terceros (DAOT), la Administración Tributaria puede detectar irregularidades.
Por ejemplo, se encuentra a un contribuyente que es persona natural, que no presenta DAOT y que terceros le imputan compras por montos altos, pero no presenta movimiento de ITF, no presenta declaración jurada o si presenta no paga.
Para la Sunat, estos son indicios que les permiten seguir el rastro e iniciar un procedimiento.
"Se verifica la dirección, quién fue la persona que hizo el trámite para obtener el RUC, etc. A los contribuyentes que poseen esas facturas dudosas se les pide copia del pedido de compra, copia de la factura, la guía de remisión, el cheque con el que se realizó el pago (copia de la parte frontal y el revés), se pide el levantamiento del secreto bancario, etc.", nos explican la fuentes consultadas.
Con este trabajo logran pruebas de que existen facturas falsas, algunas compradas, otras armadas desde el interior de la empresa.
Luego con toda esta información la Sunat arma un caso y lo lleva a la Fiscalía.
¿El resultado?
A veces, la Fiscalía considera la prueba insuficiente para iniciar un caso, otras veces se inician los procesos, pero demoran más de cinco años y sentencian a los culpables a un año de prisión, pero suspendida.
Además, se les impone una multa que nunca tienen cómo pagar.
"Normalmente a quien castigan es a la persona que fue utilizada y no a las personas que conforman las mafias organizadas", precisan las fuentes de Sunat.
Principales modalidades detectadas por la Sunat
Luis Chávez es una persona de escasos ingresos, utilizan su nombre para sacar RUC y esas facturas son vendidas a una empresa que tiene un alto IGV y poco crédito fiscal, la empresa solo compra las facturas, nunca recibe los bienes o servicios allí consignados.
Otra modalidad. La empresa A vende a la empresa B, pero las facturas que le entrega a B son de una tercera persona. En este caso el contador o el gerente financiero saben perfectamente lo que sucede. En una empresa se han encontrado hasta cuatro modelos diferentes de facturas de la misma serie. El mismo contador de la empresa lleva la contabilidad de quienes le venden la factura.
Cambios normativos
A nivel tributario, a quien adquirió la factura falsa se le repara, es decir, no puede usar los montos de la factura como crédito fiscal y se le hacen acotaciones, con multas por la infracción.
Adicionalmente, se realiza la denuncia penal ante la Fiscalía contra todos los involucrados.
Para la Sunat esta es el área que requiere mejoras.
En el Perú nadie va a la cárcel por este delito.
"Tenemos casos en los que la sentencia ha sido de tres meses de prisión suspendida", indican en la Sunat.
Por ello, han planteado ante la Comisión de Economía modificar la norma para incluir dentro de las modalidades de delito tributario a los actos preparatorios (lo que permitiría sancionar a quienes ofrecen las facturas falsas), darles la calificación de crimen organizado (para elevar los años de pena) y poder aplicar el criterio de reiterancia (elevando las penas).
Sin embargo, dijeron, al Congreso parece no interesarle.
Por: Carmela Loayza Arenas
Fuente: Gestión




