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Mi primera vez

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MaloBueno 

¿Recuerdas tu primera vez? Nadie podría olvidar aquel momento. Bueno o malo, lo cierto es que siempre está en nuestra memoria, para calentarnos, enfriarnos o enojarnos. Con ustedes, mi primera vez.

Advertencia 1: Aquí no hay poesía.
Advertencia 2: Yo no soy como la querida María Fernanda, Fernanda, Mapher (fiel lectora de este blog y comentarista activa). No me pidan que los ponga cachondos.
Advertencia 3: No es la idea de este blog que yo sacuda mis sábanas para ustedes, pero esta será una excepción.

Y aquí va la historia:
 
Varias semanas atrás, él (sí, Él, Él...) y yo nos deteníamos por la casa del escultor Víctor Delfín. Acomodábamos mi bicicleta y nos tumbábamos en la pared color ladrillo de ese tiempo a besarnos, y a besarnos. No recuerdo si hablábamos de grandes temas. Quizás no habían grandes temas. Solo sé que andábamos escapando de mi madre, y que buscábamos mil formas de tener las bocas y los cuerpos pegados. Éramos unos enamorados calientes, a punto de explotar.

Él era un chico bueno y yo una chica mala. Él quería que yo llegara virgen al matrimonio, con él claro; y yo quería que él no siguiera virgen. Yo tenía casi 16 y él tenía 21 años. Él quería respetar las reglas, la buena educación. Yo quería comérmelo enterito.

Frente a la casa de Víctor Delfín, yo descubrí lo que era una erección, lo que era ver a mi chico en esa incómoda situación de querer disimular aquello. Fueron los días en que comenzaba a llegar a las citas de las tardes con un fólder  de plástico en la mano, fólder que colocaba en esa zona, y que luego al retirarlo -por descuido o porque el brazo se le había cansado- descubría un bulto inmenso que incrementaba mi curiosidad y mis ganas.

Pero mi primera vez no fue frente a la casa de nuestro escultor notable. Mi primera vez fue en la playa Caplina (creo que ya nadie la llama así), poquito antes de La Herradura, en Chorrillos. Ustedes sabrán que las parejas siempre buscan lugares apartados para estar juntas. Yo no era la excepción, así que desde lo alto del malecón señalé ese punto de arena y piedras.

Yo quería, por supuesto que quería hacerlo. Ya estaba harta de ser virgen. Además, no soportaba ver a mi chico en ese trance. Porque a las mujeres no se nos suele notar las ganas. A los chicos, las ganas se les transforman en un bulto grande allí mismo. Y yo no podía seguir viendo, de reojo, esa perturbadora imagen.

Así que dirigí mis slaps hacia ese rincón, hoy arrasado por el mar, por el alcalde, por el cambio climático, o por el destino. Él y yo pusimos nuestras toallas. Miramos el mar.

-Qué bonito el mar, mi amor -me habría dicho él, con sus bermudas naranjas.
-Bonito-susurraba yo, deseando a mi enamorado.
 
Mi chico era un ángel con una erección portentosa, cuando yo le pedí que se pusiera encima de mí. Y él, dudando, quizás rezando, hizo lo que debía.

Y yo, mismo galán de película porno malaza, tuve que sacarle las bermudas, calmarle los nervios, pedirle que dejara de pensar en mi mamá... y hacerlo mío...

Ni el heladero que pasó por nuestras cabezas, ni el señor que vendía canchita, ni las olas que golpeaban fuerte impidieron que lo hiciéramos hasta agotarnos. Y ustedes saben que a los 16 y a los 21, las energías sobran. Así que imaginen cuándo fue que nos cansamos. Yo solo recuerdo que el sol ya casi se ocultaba, y que las piernas me temblaban.
 
¿Fue una buena experiencia? Sí, lo fue. Yo amaba a mi chico, y le tenía unas ganas bárbaras. Fue sexo de principiantes, pero intenso, y hasta romántico, porque él era un romántico, y yo también. Con el tiempo, nos hicimos mejores amantes, tan buenos que nos matábamos de risa al rememorar nuestra primera vez. En esa primera vez ninguno de los dos pensó si el orgasmo era A1, a mí no se me ocurrió preguntarme qué tal había tratado mi clítoris (porque no lo conocía)... Tampoco saqué mi centímetro mental para medir su pene. Yo lo había sentido grande y aplicado, y eso bastaba. Estaba feliz.

Esa noche, ya en casa, yo prometí que nunca más lo hacía sin protección. Y así fue desde entonces.
 
¿Cómo fue tu primera vez? ¿Fue buen sexo? ¿Fue solo sexo? ¿Fue sexo con amor? Cuéntame tu experiencia.

Por: Esther Vargas

Fuente: Sex o no sex

Mi primera vez
Actualizado ( Lunes, 27 de Septiembre de 2010 18:44 )  

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