Si unos zapatos muy sensuales o un juego de lencería único te despiertan el deseo. Si te aferras a recuerdos físicos, que tomas con la mano, y al más leve contacto te enciendes. Si nada te pone tanto como la cicatriz en su tersa piel, o sus pies desnudos... Si eres capaz de besar su ropa sudada, y te niegas a desprenderte de ella, porque en ese pedazo de tela radica el motor de tus ganas... Quizás eres un fetichista, parte de esa élite de apasionados por cosas que otro ignoraría, o partes del cuerpo que a la mayoría gusta, pero no tanto como a ti.
"No sé cómo pasó. Sus pies se convirtieron en mi pasión, y solo mirando sus pies podía tener erecciones prolongadas, orgasmos, y eyaculaciones. Nunca antes había disfrutado tanto el sexo, como cuando mis ojos y mis manos se aferraron a sus pies, nunca antes me había sentido tan invencible. Pero ese primer descubrimiento de mi lado fetichista fue solo el comienzo. Hoy no me imagino el sexo sin unos bellos pies...".
El autor de esta declaración es un lector de mi columna de los miércoles, un joven estudiante de literatura que a veces se siente intimidado por su particular conducta. Hay chicas que le han dicho LOCO, que no comprenden lo que se estremece en su interior cuando él baja la mirada y se fija en los pies.Y hay momentos en que el deseo lo sorprende en cualquier parte: puede ser su centro de labores o la universidad. Unos delicados pies asoman, su imaginación vuela, su pantalón delata una inflamada erección, y él -siempre que puede- se esconde en algún baño para descargar las ganas.
Christian no quiere dar explicaciones a su conducta. Cree que encontrará una chica "abierta" que disfrutará de su particular manera de jugar en la cama. Ahora se conforma con escribir poemas, tiene sexo ocasional de pago, y se masturba con algunas imágenes que recoge en Internet. Participa en foros abiertos y blogs para fetichistas de los pies, y cree que lo suyo no es algo malo, sino una particularidad. Punto.
El fetichismo (del latín, facticius, «artificial», y portugués feitiço, «magia», «manía»; del francés fétiche), es una parafilia que consiste en la excitación erótica o la facilitación y el logro del orgasmo a través de un talismán u objeto fetiche, sustancia o parte del cuerpo en particular.
Es una práctica inofensiva, pero podría considerarse un trastorno psicológico cuando esta predilección se convierte en obsesión, y en único estímulo para el sexo.
Se cree que el 72% de hombres se identifica con algún comportamiento fetichista. Es frecuente, por ejemplo, que vestidos, trusas, brassieres, medias, zapatos, botas o pañuelos sean objetos preciadísimos para el fetichista, quien los tomará para olerlos o frotarse los genitales en un ejercicio secreto y hot que ciertas personas todavía miran como algo malo.
¿Te consideras fetichista? ¿Tienes algún fetiche? ¿Crees que es una práctica que revela algún problema mental? ¿Has compartido alguna experiencia sexual con un fetichista?
Por: Esther Vargas
Fuente: Sex o no sex




