Te gusta mirar a una persona desnuda o realizando algún tipo de actividad sexual. El voyeurista no es una especie en extinción como algunos piensan. Al contrario, hoy tenemos una legión de voyeuristas virtuales, gente que paga por mirar o que espía a inocentes o provocadoras víctimas. Y hay también los que disfrutan siendo mirados. Carlos me pidió que escriba este post, y decenas de historias postergaron que cumpliera su solicitud. Carlos está en el MSN todo el tiempo: es su centro de operaciones. Allí seduce chicas, y a veces chicos, que se muestran ante la web cam, y él disfruta, se excita, se masturba sin pausa, y se siente complacido. No es el único. El voyeurista virtual o electrónico es parte de nuestra sociedad, aunque poco se hable del tema. A algunos les basta con mirar, mientras que otros pagan por la experiencia en vivo y en directo.
Todo empezó, dice Carlos, a los 18 años. Hoy ha cumplido 24. Una noche se quedó a dormir en la casa de un amigo. En la habitación de al lado dos chicos comenzaron a tocarse, y a besarse, y a penetrarse. Carlos miró.
Cuenta que nunca se había excitado tanto como en ese momento. La imagen se le quedó grabada. Hasta que cierta vez, nuevamente, la suerte se puso de su lado. En esta ocasión fue su hermana y su enamorado los que hacían 'cositas'. Carlos miró. Y se sintió culpable, pero frenéticamente ansioso. Sentimientos revueltos, la cabeza transformada en un lío, y una excitación imposible de frenar.
Y cuando la suerte no se puso de su lado, él comenzó a buscarla en Internet, desde donde pactó citas que concretaba con especial emoción. Pagó 100 dólares por ver a dos chicas hacerlo. Cuando ellas lo invitaron a participar, Carlos prefirió seguir masturbándose. "Háganlo, háganlo... Olvídense de mí", les ordenó. Y en otro momento pidió que lo miraran. "Fue glorioso", escribe. No ha tenido muchas experiencias de este tipo, porque el bolsillo no se lo permite, pero da vueltas en la red a ver que puede MIRAR.
Tiene novia hace tres años. Según él, su relación va bien, está enamorado y no tiene quejas respecto al sexo, pero sus fantasías diarias tienen que ver con el simple hecho de mirar a otros. Es algo que lo desborda, ganas locas, deseo poderoso.
Casi siempre el acto voyeurista va acompañado de la masturbación, y de un exhibicionismo nato. Miras y te gusta que te miren. No es la regla, pero ocurre con frecuencia.
Perfil del voyeurista:
Hombres. En su mayoría heterosexuales.
Tímidos durante la adolescente.
Con dificultades para iniciar o mantener relaciones de pareja.
Se dice que un 10% de mujeres disfruta la idea de espiar a otros teniendo sexo frente a un 12% de hombres. Esta estadística no me convence, pero se las comparto. Yo creo que los hombres tienden más a esta práctica, y que las mujeres también son más que el 10%, pero no se animan a confesar.
Por mi parte, debo confesar que una vez espíe a una pareja de amigos. Fue algo casual, pero me quedé mirando por la puerta entreabierta. Cuando habían terminado tuve claro que quería una segunda parte, pero no hubo, y me quedé pensando. Como dice un colega español: "Te pone". Sí, te pone. Pero no he vuelto a repetir la experiencia.
¿Te sientes un vouyerista? ¿Alguna vez has visto a alguien masturbándose o en pleno sexo? ¿Dejarías que te miren haciéndolo? ¿Crees que a los hombres esto les excita más?
PD: No se pierdan este post de Soitu.es sobre el tema.
Por: Esther Vargas
Fuente: Sex o no sex




