Lo prohibido excita más. Quizás por eso causa tanto alboroto ser amante y/o tener amante. Quizás por eso te llegas a descolocar cuando te enamoras de la novia de tu mejor amigo. O cuando descubres que tu profesor te trae de cabeza, o cuando te das cuenta de que deseas acostarte con tu jefe. Algo así debió sentir la mujer que hizo pecar al padre Alberto, y eso mismo debió experimentar el sacerdote mas guapo de la tele cuando se despojó de su sotana para iniciarse en el sexo, y seguir disfrutando aunque para el mundo fuera un célibe pastor.
(Cualquier comentario que pretenda incitar el sexo con menores de edad será eliminado)
Tener sexo con personas -técnica y socialmente-prohibidas- puede convertirse en una experiencia inigualable, acaso la mejor o la más contundente, la más arrechante de nuestra historia y la que más recordaremos por siempre jamás.
Los lectores de este blog pidieron hablar de amores prohibidos, pero centrándonos y sincerándonos el tema es sexo prohibido, sexo con quien no debes, sexo con el individuo o señorita que tiene dueña (o) o un camino demasiado distinto al tuyo.
Cuando sabes que alguien no es para ti o que las circunstancias de la vida te dan la contra, el deseo se incrementa. Allí estás soñando, alucinando, masturbándote pensando en la hermana de tu mejor amigo, o en tu cuñado, o en tu jefe, o profesor, y hasta con el curita del barrio, sobre todo si -como dice una conocida periodista- está tan bueno como el padre Alberto.
Con quienes no se debe, pero se quiere...
* El novio de la mejor amiga.
* El primo...hermano.
* El ginecólogo.
* El papá de mi amiga.
* La mamá de mi amigo.
* El alumno (universitario, please)
* El psicólogo o la psicóloga.
* El (la) consejero (a) matrimonial.
* El (la) jefe (a).
* El cura.
* La (el) sobrina (o).
* La nana de mi hijo.
* La señora casada y guapa que maneja la movilidad escolar de mis hijos.
* La mejor amiga (siendo chica) o El mejor amigo (siendo chico).
* La futura esposa de mi hermano.
* El (la) cuñada (o).
* El (la) hijo (a) de mi compañero de promoción del colegio.
Cuando uno está metido en alguna de estas circunstancias, el futuro no cuenta, por lo que todo es más incierto y a la vez estimulante. No decide la razón sino el deseo.
No pensamos... solo nos dejamos llevar. El sexo se transforma en obsesión, deseamos todo el tiempo, y sufrimos, pero el goce del instante esperado -y prohibido- nos reconforta. Un amor prohibido se puede traer a bajo a medio mundo (hijos, esposa, esposo, amistades, chambas, prestigio, etc...), daña y destruye, y difícilmente uno consigue liberarse, porque en el planeta Tierra no habrá alguien con quien disfrutemos tanto y tan bien el sexo. Porque en los amores prohibidos el sexo es el motor, el sexo es el que te pone de cabeza, al margen de que sea buen o mal sexo. Estás allí, viviendo la aventura irrepetible de tu existencia, jurando que ya no volverá a pasar, que esta es la última, que no habrá un polvo más, y ya
sabes que el próximo fin de semana volverás a caer, escapándote perdida (o) en tus apetitos.
¿Has tenido alguna experiencia de sexo prohibido? ¿Crees que el sexo es mejor con una persona que no debes que con la que oficialmente debes? ¿Serías capaz de dejarlo todo por seguir teniendo sexo con ese alguien prohibido? ¿Quiénes están prohibidos para ti?
Por: Esther Vargas
Fuente: Sex o no sex




