Las escort y los chicos pre pago se han convertido en un negocio redondo en Lima y en diversas ciudades del país. La clientela crece como la espuma en la red, y en algunos puntos de encuentro, como night clubs, discotecas y bares. Contactarlos es muy sencillo. Hay para todos los bolsillos, desde 50 soles la hora hasta 150 dólares. En este blog no habrá condena, ya se saben los riesgos de sobra. La pregunta es: ¿Pagarías por sexo?
Cuando Juan hizo el contacto en una página web, la angustia se apoderó de él. Pasaron tres horas desde que había contactado la cita. Cuando la hora llegó, Juan subió a la habitación y esperó. Quería un polvo espectacular, pero esa noche, en un hotel de Lince, las piernas le temblaban, su pene no parecía tan entusiasmado como tres horas atrás.
Tenía condones, ansiedad y ganas de aliviar el deseo. Quería descargarse en un cuerpo extraño. Quería.
Y cuando la rubia de cabellos mal pintados subió al tercer piso, Juan trató de ser lo más 'canchero' posible. Era su primera vez con una puta. A los 23 años ya algunos hombres han conocido el sexo pre pago, pero Juan había debutado con su enamorada del colegio, la misma que ahora lo tenía despechado y triste. Felizmente, la tristeza se acomodó de la cintura para arriba. Su pene reaccionó y no defraudó. Al menos, él no se sintió defraudado.
Y ha vuelto a frecuentar mujeres de paso, y ha vuelto a disfrutar, y ya casi se ha acostumbrado a no besar. Siempre una chica distinta, mejor así, mejor así para olvidarse de esa decepción. Es universitario, soltero, y sin responsabilidades. Jamás tendría sexo sin condón. Todavía cree en el amor, cuando el amor llegue otra vez seguro dejará estas aventuras.
Otra es la historia de Mary, cuarenta años, regia, casada, harta de su marido. Ella quiere sexo, pero también besos y cortejos. Beto es su chico, su chico pre pago. La presiento enamorada. No solo le paga 60 dólares por buen sexo, por dos horas de buen sexo. Mary además le compra ropa y estalla en celos cuando lo imagina cabalgando sobre otra clienta. Beto no es como las putas que no besan. Beto la besa, y eso lleva a Mary a pensar que quizás está naciendo algo. Yo creo que es ilusa, pero lo que yo crea a ella no le importa.
Cuando a mí me preguntan si pagaría por sexo pienso en esta frase: Nunca digas nunca.
¿Pagarías por sexo? ¿Algunas vez lo has hecho? ¿Te enamorarías de una persona que se alquila? ¿Tienes alguna experiencia que contar? ¿Crees que las mujeres son más proclives a enamorarse en comparación con los hombres? ¿Por qué llegaríamos al extremo de pagar por sexo?
Por: Esther Vargas
Fuente: Sex o no sex




