Debe ser de lo más molesto escuchar tantas indicaciones cuando uno se dispone a tener un orgasmo. Debe ser de lo más fastidioso que dos segundos antes de la eyaculación, ella te exija decirle que la amas. Debe ser una tortura que todo el buen ritmo alcanzado se vaya al diablo porque ella te exige que digas su nombre. Y debe ser un drama que cuando ya te sientes en confianza, él te diga que te muevas un poquito, "así, así...".
La señorita S. está harta. Dice que su chico es un loro, pero solo en la cama. "Cuando estamos en una reunión ni habla", me cuenta. Pero en la cama, el muchacho en cuestión da órdenes como estas: "Abre las piernas", "abre más", "ponte a la derecha", "muévete más", "no tan rápido", "ahora sí, pero no pierdas ritmo"...
Al mismo tiempo hace preguntas: "¿Me amas?", "¿Soy el mejor?", "¿Te gusta?", "¿Está mejor que la vez pasada?"... Al mismo tiempo, el hombre reflexiona: "Siempre tendría que ser así de bueno, porque el sexo debe ser siempre bueno" o "Me encantaría que lo sigamos haciendo así cuando nos casemos".
La señorita S. culpa de sus frustrados orgasmos a su amante. En ocasiones, ella ha logrado taparle la boca, pero él insiste en hablar y hablar. Ella le ha dicho que no hable tanto, pero él no entiende el por qué del fastidio.
La señorita S. está aburrida, y ya no quiere sexo con tanta frecuencia.
Las palabras durante el sexo pueden ser excitantes. Incluso, las palabrotas. El oído y más abajo aprecian que te digan ciertas cosas 'subidas de tono' (ustedes saben), pero escuchar todo el tiempo una voz ansiosa, cariñosa, inquisidora, curiosa y mandona debe ser una tortura, que desconcentra, que te lleva a pensar en el ex, que te cuestiona en el preciso momento si es amor o solo sexo...
Alcanzar el punto medio no es fácil, pero quizás conversando se pueda llegar a algún acuerdo.
Creo.. Y remarco el CREO para que no me linchen los combativos comentaristas de este blog que nadie quiere un (a) lorito (a) en la cama, pero si a alguien que exprese lo rico que lo está pasando en dos palabras.
Ahora, siempre habrá excepciones. En Alemania y en Italia el karaoke porno es un calentador de lujo, que algunos consideran un ensayo de todo lo que se quisiera oír en la cama: gemidos, jadeos, palabrotas.
En la otra orilla, el sexólogo argentino Juan Carlos Kusnetzoff recomendó para Clarín.com el mágico: "¡Te podés callarrrrr!".
Pero que no se callen demasiado. El sexo silencioso suele ser muy aburrido, casi como hacerlo con una muñeca inflable o empiernado con la almohada.
Los extremos, queridos, no funcionan, menos en la cama.
¿Hablas mucho cuando lo haces? ¿Te excita que tu pareja te haga indicaciones o preguntas durante el sexo? ¿Te molestan las palabrotas? ¿El sexo en silencio es aburrido? ¿Es verdad que los hombres hablan más que las mujeres?
Por: Esther Vargas
Fuente: Sex o no sex




